Capítulo 22. ¿Mi rostro te parece familiar?

1810 Words

Natalia tomó la manilla de la puerta, la presionó fuertemente para abrirla, pero esta no cedió, abrió la palma de la mano y golpeó con fuerza. —¡Abran! ¡¿Por qué me encerraron?! Kosta ¡Maldit4 seas idiota! ¡No puedes dejarme aquí! —comenzó a gritar sin dejar de golpear la puerta. Insistió, no supo por cuanto tiempo, solo sabía que el tiempo transcurría y nadie se acercaba. —Kosta ¿Cómo puede existir un ser tan malvado como tú? ¡No puedes dejarme encerrada! Por favor, ábreme la puerta, ¡No me gusta el encierro! ¿Acaso no existe la mínima piedad en ti? ¡¡Ábreme!! ¡¡Ya basta!! Sus gritos, primero de rabia, luego de súplica, no lograron ablandar al hombre, ella no tenía idea para dónde se había ido dejándola sola, quedó ronca, producto de los gritos que dio, se sintió tan agotada que se q

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