Las rosas rojas.

3332 Words

—¿No piensa desayunar, señorita Miller? La chica de servicio preguntó. Me di la vuelta, por supuesto que antes de ello cerré los ojos con fuerza y apreté los labios. Mi intento de no ser descubierta básicamente se había ido directo a la mierda. Ni siquiera sirvió que bajara las escaleras de puntillas y me vistiera a oscuras para no llamar la atención. Detestaba intentando ser sigilosa, porque según mi madre dejaba un tornado por dónde cruzará. Ni siquiera sabía con exactitud de que estaba huyendo, pero el punto era que no quería encontrarme con Hades, ni con Hander, ni con Rubén, ni siquiera con mi propia madre. Quería estar al margen de todo por un segundo y, sobre todo, quería reflexionar con detalle la conversación que había tenido con Hades la noche anterior. Paciencia no era preci

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