—Señor Moore, la señora dijo que era urgente así que la deje pasar. Una de las tantas chicas de servicio se posó frente a Hades, su labio inferior temblaba, era como si estuviera realmente asustada por haber cometido algún error que le costará el empleo. Yo, por mi parte, descendí lo que me quedaba de escalones con rapidez mientras ordenaba de mi falda inexpertamente. Por un segundo, después de haber visto a la chica de servicio caminar despavorida devuelta a la cocina, note como Hades emboscaba una sonrisa burlesca. Lo cierto es que me costaba un poco caminar después de lo que había sucedido en su habitación. Me dolía la entre pierna y por su gesto de suficiencia supe que se había dado cuenta de ello. Pero todo rastro de picardía en su rostro se esfumó cuando la persona que había tocado

