Hades Moore —Hades…—Bárbara ladeó la cabeza, riendo indiscretamente. Dejándola de lado me di la vuelta, sacando una de mis camisetas del ropero. Su vestido estaba mojado, así que pensé que tendría que cambiarla de ropa para que de una vez por todas se dignara a dormir. No creí que fuese un problema mayor al que tuve cuando luche por sacarla de la piscina, subirla al coche, tomarle el cabello mientras vomitaba, entrar a casa y finalmente el más importante, subir con ella las escaleras. Probablemente, no ayudó que me detuviera a mitad de camino para follarla con los dedos hasta el clímax. No pude evitarlo. Ese puto vestido fue el tipo de tortura más dulce. ¿Desde cuándo yo hago algo como esto por alguien? Cada día me estoy yendo más al carajo… —¿P-Por qué no dices nada? —dice arrastrando

