POV Cecil
— ¿En qué piensas? — preguntó William mientras yo me acomodaba en su pecho.
— Nunca habia tenido sexo con un desconocido, no se me siento rara, ¿Esta mal que piense que no solo fue sexo?
— No preciosa, yo tambien lo senti, no fue solo sexo. ¿Cómo te gustaría continuar? Yo no vivo en este estado, vivo en New York, me gustaría que nos sigamos viendo pero no será constante. Viajaré cada vez que pueda ¿Que dices?
— Me encantaría — respondí con una sonrisa.
Tomo mi rostro con sus dos manos y beso mis labios suavemente, no quería dejar fluir mis sentimientos pero fue imposible no sentir ese cosquilleo en el estomago que me daba la calidez de su piel y ese fuego al sentir sus caricias.
…
— ¿Qué haces aquí? ¿para qué has venido?
— Yo solo quería darte una sorpresa amor, ¿No estás feliz de verme? — pregunte acercándome. Lo abracé y besé pero él estaba estático, no me corresponde los besos o el abrazo. Me mira con frialdad, luego se aleja y se encuentra con una mujer, estira su mano para tomar la suya y la envuelve en un abrazo dejando un beso en su mejilla como solía hacer conmigo.
— ¿Amor qué pasa? ¿Quién es ella? — pregunto acercándome a William quien le dedica una cálida sonrisa a la mujer.
— Soy su esposa ¿Quien eres tú? — pregunta la mujer con una sonrisa, estirando su mano para saludarme.
Abro mis ojos, y me doy cuenta que solo fue un sueño, más bien una pesadilla. Volteo a ver a los lados, no sé dónde estoy. Cómo puedo me siento sobre el sofá en el que estoy y toco la parte de atrás de mi cabeza me duele. Parece que estoy en una oficina, pero… ¿cómo llegué aquí?
Cierro mis ojos nuevamente y la imagen de esa mujer vuelve a mi cabeza. Salomé… dijo ser la esposa de William pero… ¿Cómo podría ser la esposa si él es mi novio?
Creo que solo estoy confundida, y todo fue parte de un sueño, no puede ser posible que William me haya engañado, no, no puede ser posible. Yo sé que me ama, lo he visto en sus ojos cada vez que estábamos juntos.
La puerta se abre, la mujer que vi antes entra y se acerca a donde estoy. Cierro mis ojos nuevamente, no los quiero abrir, siento que me voy a topar con una realidad que no quiero, con una realidad que no merezco.
Entregarme a él, a su amor, fue lo más fácil que he hecho en mi vida, no puedo, ni quiero aceptar que fue una mentira. Le di todo de mí, confié en él, se resume a eso, en la confianza.
Pasábamos horas enteras hablando de nuestras vidas y las cosas que debíamos hacer antes de poder estar juntos… pero nunca me dijo dónde, ni cuando estábamos juntos. ¿Será que planeaba seguir una relación a distancia conmigo? ¿Mientras él hacía su vida aquí con su esposa?
> Nunca me lo dijo, me conformé con sus migajas.
Las lágrimas empiezan a juntarse en mis ojos y no puedo disimular más. Abro mis ojos encontrándome con los ojos verdes de esa mujer mirándome con reproche. Me siento tan avergonzada, pero si yo me siento así, no imagino lo que debe estar sintiendo ella.
— El doctor está aquí para revisarte, te desmayaste y te golpeaste la cabeza — dice girando su cuerpo para mirar por las ventanas. Al parecer esta es su oficina.
— Gracias — digo dejando que el doctor revise mi cabeza porque me duele mucho.
Me da unas medicinas y me recomienda ir al doctor si me sigue doliendo después de unos días, luego salió de la oficina dejándonos solas. Me sentía intimidada, ella era toda una mujer, su postura erguida, su mirada fría, su ropa perfectamente acomodada a su cuerpo.
Es una mujer muy hermosa ¿Como alguien puede traicionar a alguien como ella? A su lado yo era prácticamente una niña.
— ¿Estás embarazada? — preguntó la mujer aun mirando el paisaje — ¿Por qué te desmayaste?
— No estoy embarazada, no se por que me desmayé, yo… lo lamento tanto señora. Quizá me equivoqué, el William que yo conozco no haría algo así. Yo mejor me voy.
Me levanté para buscar la salida antes de que ella diga algo, pero cuando estoy por abrir la puerta veo las fotos que están en un librero y ahí lo veo.
Es una foto donde están muchas personas, a algunas puedo reconocer, sus padres, sus tíos, ahí está él junto a una niña también está la señora que me recibió. A la niña la he visto antes, en una videollamada que me hizo.
>
— ¿Señora? ¿Quién es esta niña? — pregunté y ella se dio la vuelta para caminar hacia a mi.
— Dime Salomé, no señora. Me haces sentir peor de lo que me siento. Ella es mi hija mayor Emma, mia y de Willy, esa es la fotografía de sus 8 años — dice limpiándose una lágrima que rueda por su mejilla.
No solo estaba casado pero también tenía una hija. ¡Desgraciado! ¿Qué clase de hombre niega a su propia hija?
— Recuerdo ese día… hicieron una parrillada ¿No es así?
Pregunté temerosa, quería comprobar algo y lo hice cuando ella asintió con la cabeza confirmando mis sospechas. Ese dia estabamos en el teléfono y de un momento a otro se cortó la llamada. Me volvió a llamar horas más tarde diciéndome que se acabo la batería de su celular.
Me niego a creer que William hizo algo como esto. El no es así, es tierno, tranquilo, honesto, cuidadoso, inteligente y delicado. No puedo aceptarlo.
El no es es la persona que conocí, el que poco a poco se encargó de hacerme creer en él, el que me ayudó con mis inseguridades, el que me enseñó a amar, tan fuerte que me deje llevar y nos dijimos el primer te amo. ¿Cómo pudo engañarnos a las dos? No debí venir aquí, debo irme.
— ¿Desde cuándo…? — carraspeo — ¿Desde… cuándo se conocen? — preguntó Salomé con la voz quebrada.
— Hace un poco más de un año, somos novios casi 8 meses — digo mirando al piso, siento vergüenza, enojo, frustración, pero mucha tristeza, no pensé pasar por una situación como esta.
— ¿Ustedes han tenido relaciones? — pregunto. No quise decir nada así que asentí con la cabeza — ¿Se cuidaron? — pregunto mirando hacia otro lado.
— Las primeras veces no, pero luego empecé a cuidarme con anticonceptivos.
Tragué saliva ¿Qué es lo que estoy haciendo? Debo irme de aquí.
— Siéntate por favor. Necesito que me cuentes todo — asentí con la cabeza, por que esto es lo menos que podía hacer por ella.
— ¿Dónde se conocieron? — pregunto.
— Hace un año, él fue a conocerme a Washington, estuvimos juntos toda la semana. Y ha viajado varias veces a verme a todos lugares. Yo trabajo en turismo.
— Maldito hijo de…
— ¿Perdón? — pregunte. Nego con la cabeza y siguió hablando.
— ¿Nada, dices que fue a conocerte? No entendí esa parte.
— Si empezamos a hablar a través de una app de citas y no me atrevía a conocerlo a solas pero después…
— Creo que debes irte, esto es demasiado para mi. ¿Podrías dejarme tus datos? Quisiera que ambas lo confrontemos, si aun estaras aqui.
— No tengo fecha de regreso, pensé … pensé… que íbamos a iniciar nuestra vida juntos, como habíamos planeado muchas veces, pero ahora me doy cuenta que solo eran palabras vacías. Cuando quiera verme, llamame pero no demore mucho por que no creo que pueda quedarme en este lugar.
— Está bien, ve, yo te llamaré pronto solo debo esperar que venga de casa de sus padres, si es posible mañana mismo.
— ¿Cuántos años tienen de casados? — pregunte
— Si contamos nuestro primer matrimonio, son 14 años, nos casamos a los 18 años, yo le propuse casarnos en Las Vegas con un falso Elvis — dijo señalando una foto donde ella sonreía al lado de un Elvis sosteniendo su velo de novia, creo que él es quien tomó la foto, no imagino a él y Elvis en la misma foto es demasiado serio para eso. Volteé a verla y pude ver una gran tristeza en sus ojos.
Salí de la oficina rápidamente porque no pude contener las lágrimas. Nosotros también estuvimos juntos en Las Vegas, en ese mismo lugar, posiblemente la misma capilla, solo que cuando yo le propuse casarnos me dijo que no.