* * * * * * * * * * — Hola Isabella, no sé si me recuerdas. — Alex se acercó peligrosamente a mi esposa. — Soy Alexandre Hard y fuí el padrino de tu boda, déjame ser el primero en decirte que te ves hermosa. — Isabella rodó sus ojos al igual que yo. — Se supone que Brenda estaría disponible para ti las 24 horas y en todo lo que necesites, Isabella. ¡No puedes venir hasta aquí.! — Traté de reclamarle pero Alex intervino de nuevo. — Ciro, ¡Joder! Los Japoneses están en la sala de juntas, lo que menos necesitamos ahora es una pelea entre marido y mujer. — Murmuró casi de manera imperceptible, mirando a nuestro alrededor. Por mucho que lo odiara era cierto. — Si me permiten pueden terminar esta conversación en un lugar más privado. — Extendió sus brazos para guiarnos hac

