GABRIEL DÁVILA, Duque de Hawk. Después de todo lo que le dije a Lady McAdams empecé sentir una especie de remordimiento, pero esa muchacha tiene que entender que yo nunca me casaré y mucho menos con una persona como ella. Me quiero sacar ese recuerdo de la cabeza así que voy al club de esgrima a practicar un poco. Cuando llego casi todos los salones están llenos, abro la puerta de uno y me encuentro con una nada agradable escena. Reconozco esa cabecita pelirroja, ella esta abrazada a un chico sumamente delgado, los interrumpo pero me ignoran. Él le habla y ella le sonríe de forma dulce, cariñosa casi parece amorosa, ella nunca me ha mirado de esa forma y eso que dice que yo le gusto. No me equivocaba sobre ella es solo una mentirosa y una hipócrita. Los dos se toman de la mano como una

