—Señor Black, le acaba de llegar una carta. —dice mi mayordomo interrumpiendo mi desayuno, limpio mi boca con la servilleta. él se acerca y me entrega el sobre en las manos. —Gracias, ahora puedes retirarte. El asiente y se marcha del comedor, abro y leo la carta en su interior. “Mi querido amigo Black, te escribo para informarte que he vuelto he regresado de mi estancia en París, Francia. Mi amigo hay tanto que debo decirte, te esperaré cuando gustes por la residencia Griffin. Atentamente: Bill Adamson”. Adamson, tenía tiempo sin saber nada de ese hombre. Desde mi última visita a Francia no lo he visto. ¿Cómo estará ese hijo de su madre? Bill Adamson, futuro conde de Griffin. Lo conocí hace años cuando visité Francia, Adamson no es precisamente un hombre santo, si lo que más lo carac

