Capítulo 4

710 Words
CAÍN BLACK  Camino observando a todos a mi alrededor. Estos aristócratas presumiendo de su dinero y supuestas habilidades, no son más que unos imbéciles que nunca han sentido en carne propia lo que es trabajar por conseguir lo suyo. Jamás práctico con nadie, prefiero hacerlo solo.    Me dirijo a mi salón de entrenamientos, ese que nadie nunca usa porque saben que solo yo practico en el, cuando estoy frente a la puerta escucho voces provenir desde adentro. —¡Dios, William eres pésimo aprendiz! —exclama una voz desconocida.  ¡¿Pero quiénes son los idiotas que se atrevieron a entrar a mi salón?! Abro lentamente la puerta y hay dos muchachos delgados practicando. Deben estar entre los diecisiete y dieciocho años. —¡Cállate Nariel! —el tal Nariel es el más delgado y bajito de los dos pero hace un rápido movimiento, sorprendiéndome al ver como la punta de su florete toco el pecho de su contrincante. —Te falta mucho que aprender, William. —los dos se quitan los casco y en ese momento termino de entrar al salón. —¡¿Se puede saber que hacen aquí?! —pregunto alzando la voz. El castaño de ojos oscuros se queda paralizado por mi presencia, mientras que el pelinegro voltea a verme, clavando en mí sus grandes ojos grises y sus labios forman una sonrisa divertida. —Practicamos milord, ¿qué más se podría hacer en un salón de esgrima?—frunzo el ceño por su respuesta tan sarcástica. —Por si no lo sabes muchacho este salón me pertenece, solo yo puedo practicar aquí. —No veo su nombre por aquí pintado y las instalaciones del club son libres para cualquiera que tenga membresía. ¡Que insolencia tiene este niño!. —¡Largo! No lo volveré a repetir —ordené furioso. —Vámonos Nariel, hay muchos... —¡No! No nos iremos solo porque a este hombre le da la gana de creerse dueño de este lugar, ¡aquí nos quedamos y punto! —gruñe el pelinegro que está colmándome la paciencia, tomo mi espada amenazándolo. — Te sugiero que lo pienses mejor muchacho, escucha a tu amigo —digo acercándome para intimidarlo pero parece no funcionar. —No me intimida milord así que no sea ridículo pero si un duelo es lo que quiere, de acuerdo. —reprimo las ganas de reír . —¡¿Nariel estás loco?! ¡Vámonos! —dice el castaño cobarde sujetándole del brazo. —No. Lo reto a un duelo señor Black, ¿acepta o le faltan agallas? —gruño. —Adelante chiquillo. Disfrutaré dejarte en ridículo pequeño insolente —sus finos labios no quitan su sonrisa. Es extraño, nunca vi a un adolescente con rasgos tan femeninos y pequeños, su nariz es respingona, mandíbula pequeña en forma de corazón y labios sumamente.... ¡¿Pero que pienso?! ¡Concéntrate en el duelo! Nos situamos uno frente el otro. Alzamos nuestras espadas, me pongo en guardia. —Todavía estas a tiempo de arrepentirte muchacho. —advierto pero él no piensa retroceder.  “Tiene mucha determinación o mucha estupidez, me inclino por la segunda opción”. —¡En guardia! —alzo mi espada y ataco a fondo. Él detiene cada ataque, se mueve rápido y ligero, es como una especie de danza entre su espada y la mía. —Eres Bueno... ¡pero no lo suficiente! Él va hacia el frente, lo esquivo y toco su cuello con la punta de mi espada y baja su arma y no puedo apartar la mirada de esos orbes grises, esto es extraño. Este muchacho parece esconder algo que deseo descubrir. —Buen duelo milord —dice amable. Bajo mi espada. —No soy un lord, no te confundas muchacho no vuelvas a decirme milord o juro que te corto la lengua. —amenazo con mi tono voz más frio y sombrío pero al parecer le entró por un oído y le salió por el otro, ya que ni se inmuto. —De acuerdo, mi... Digo, Caín Black. —algo oculta este mocoso y sea lo que sea lo descubriré. NAERYS. No aparto la mirada de esos bonitos ojos violetas, William me saca a arrastras de ese salón.  —¡Acaso eres un demente o te quieres morir Nariel! —me reclama Will —Eso hombre es peligroso y tú solo lo provocas, ¡te dije que no debíamos entrar en ese salón que es exclusivamente de él! —William no seas exagerado, perro que ladra no muerde. Además fue muy divertido enfrentarlo —digo con un sonrisa. —Tú definitivamente tienes que estar demente. —a pesar del insulto no quito mi sonrisa —Nariel te puedo asegurar que Black es perro que muerde y devora a sus víctimas. —Exagerado. Eso te pasa por hacer casos a estúpidos rumores ahora busquemos otro salón donde podamos practicar...
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