Capitulo 4

1166 Words
Esa noche de Noviembre sale caminando para pensar en todo, para recordar a la mujer de las piernas largas y de sonrisa inolvidable. Caminando impaciente con las manos en su bolsillo, algo llama su atención en un callejón oscuro que le hace producir un escalofríos inexplicable y se queda mirando a su alrededor buscando la salida — Maldita sea —susurra y una luz hace que choque contra sus ojos.   Escucha una voz, se acerca lentamente en silencio mirando a un señor que lo llamaba, se acercó mucho más y le dijo —Sé lo que quieres, muchacho. —Sin entender sigue mirándolo. — ¿Has estado en Inglaterra? —Tras semejante pregunta se sorprendió y sentí que su corazón se paralizaba al recordarla.   El señor volvió a hablar sacándolo de sus pensamientos— ¿Sabes? Muchas veces he querido volver a empezar. —Lo miraba callado y perdido. —Muchacho, no cometas los mismos errores, piensa bien y recuerda que vuelves a empezar de nuevo. - le asegura pero desapareció de ese viejo callejón dejándolo solo parado con muchas dudas.   Adam se reía pensando que todo fue un mal chiste de su cabeza por esa mujer, salió de ese lugar y se fue hasta su casa. Todo parecía una locura, daba vueltas en la cama sin poder dormir y recordando en esa belleza pura que ya era parte de su todo.   A la mañana siguiente ...   Se prepara el desayuno de siempre, prende la radio. Se queda concentrado como pensativo. En su cabeza sólo estaba la frase del anciano - Recuerda vuelves a empezar. - Repetía esa maldita frase.   Prende su celular para escuchar todos los audios y leer mensajes, así como también de fondo se escuchaba la radio como de costumbre en todas sus mañanas y era extraño porque todo se repetía, las mismas noticias y mensajes. De repente, se decide y mira la fecha y era la de hacía un año atrás.   Se fue rápido a su trabajo, agitado sabiendo que era una locura lo hizo igual. Pálido de pensar en todo el caos interno que le producía ese error. Se choca con su secretaria que lo quedo observando —Señor, ¿se encuentra bien? — pregunta asustada.   La aparta de su lado —No quiero que me molesten. —dice mientras cierra la puerta de su oficina.   Nervioso prende un cigarro, volvió a mirar por la ventana y ahí pasaba caminando con esa sonrisa. Era ella de nuevo. Y ahí entendió que todo volvía a empezar de nuevo. Sin esperar mucho más apaga el cigarrillo y sale corriendo.   En la vereda...   Agitado acomoda su camisa —¿Rebecca Evans? —grita tomándose el pecho recuperando el aire.   La ve por primera vez su cara y camina hacia ella — ¿Y quién eres tú? —mientras se acerca más a él.   Adam sin titubeos cuando la tiene bastante cerca de su cuerpo, le toma la mano y la acaricia suavemente. Baja la mirada y la sube de repente para que sus miradas chocarán haciendo que todo a su alrededor se borre y como una burbuja para los dos solos.   —Soy Adam Williams. —le sonríe nervioso.   Confundida por la situación le devuelve la sonrisa —¿Nos conocemos? —pregunta sacando su mano del agarre de él.   Rápidamente asiste con su cabeza —Yo sí, eres la mujer de mis sueños. He estado esperando tanto tiempo por este encuentro. —le dice nervioso tocándose la nuca.   Ella le sonríe y se queda mirándolo—Debo ir a trabajar Adam. Fue lindo conocerte —sin pensarlo se acerca a él y le da un beso en la mejilla.   Un beso que lo saco de lugar produciendo le miles de cosas en ese momento—¿Quieres salir a tomar algo hoy?— pregunta.   —Claro. ¿Puedes después del trabajo? —se acomoda la cartera que llevaba.   —Sí. Estaré ahí, no te vayas Rebecca. —la mira casi suplicándole.   —No prometo nada. —sonríe y gira para seguir caminando pero él le agarra la mano y la pega a su cuerpo. —¿Qué haces? —dice nerviosas.   Cierra sus ojos para oler aquel perfumen que lo enloquecía —No te vayas otra vez, no lo soportaré. Hago las cosas que siento, no quiero que se me haga tarde y perder mi oportunidad. —se acerca a su rostro.   —Señor Adam—le susurra pero la interrumpe besándola.   La besa como si fuera el último día que se verían, abraza fuerte de su cintura y la pega a su cuerpo, se besan suavemente, lentamente y con desesperación. Poco a poco toman distancia pegando frente contra frente mientras él cierra los ojos —Tanto tiempo queriendo probar tus labios, eres la mujer más bella que he visto y me vuelves loco. —suspirando.   Ella sin entender lo que estaba pasando, se queda paralizada. —Se me hace tarde y debo trabajar Adam. —le dice.   Le da otro beso y la suelta —Nos vemos después. Esta vez no te me vas a escapar Rebecca no me voy a quedar con los brazos cruzado viéndote ir, no otra vez. —le toca la mejilla suavemente.   —Es todo muy extraño— le dice nerviosa pero siempre sonriendo.   —Todo extraño como decirte que me has puesto así. Me he enamorado a primera vista y estás acá —se toca el corazón y después la cabeza. Lo mira concentrada en silencio sin interrumpirlo —Eres y vas hacer la mujer de mis sueños, la única que pudo enamorarme a primera vista, no te quiero dejar ir y no me quiero alejar Rebecca. —la mira profundamente con un brillo que no era el mismo Adam de siempre a su lado.   —Somos dos extraños Adam. No nos conocemos— le responde nerviosa.   —Ya no lo somos Rebecca, ya no. ¿Quieres estar conmigo? ¿Quieres darme la oportunidad de conocernos y avanzar de a poco? — pregunta rápidamente y  le sonríe esperando una respuesta.   Aunque sabía que todo era muy apresurado no le importó para nada porque sabía que el tiempo se le escapaba de las manos y no iba a tener otra oportunidad como esa. El ruido de la ciudad se puede escuchar, el silencio era incomodo pero Adam espera la respuesta. Al no escuchar nada de la otra parte agacha la cabeza resignado.   —Sí, quiero Adam —levanta la cara al escucharla decir eso. Y la abraza fuertemente.   —No te vas arrepentir Rebecca, te voy a amar tanto que no te olvidarás de mí. —le susurra al oído y luego le da un beso en la mejilla.   —Eso espero Adam. Adiós, te voy a estar esperando. —le sonríe.   Adam se adelanta y le da un beso corto sobre sus labios. —Prometo estar ahí, no te vayas. —le da otro beso.   —No me iré Adam —avanza caminando despacio hasta su trabajo.   Pasaron las horas...   Adam la espera a la salida del local, sonriente como siempre sale Rebecca y lo queda mirando.   —No me he ido a ningún lado. Aquí me tienes Adam—abre sus brazos mientras se ríe.   Una gran sonrisa se pone en la cara de Adam. —Mejor así Rebecca, tenía miedo de perderte de nuevo. —se acerca y la abraza.   Se apartan un poco quedándose quietos —¿Qué quieres de mí? —le pregunta.   —Quiero todo, quiero enamorarte así como estoy yo de ti y hacerte feliz. Quiero hacerte la mujer más feliz que haya, Rebecca y quiero que nos necesitemos el uno del otro. — le aclara.   Termina de escuchar todo eso y lo besa.     
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