Su gesto la desorienta de a poco se acerca a su lado quedando paralizada. —Necesito que el negocio se cierre —susurra en su oído.
Se aproxima tanto que logra colocar su mano alrededor de cintura mientras le susurraba, se distancia un poco y no logra entenderlo — No voy a hacer su juguete —dice apretando sus dientes.
Lo queda mirando, aunque estaba en una fiesta eso no paso y furiosa saco la mano de su jefe. Sonriéndole a las personas que estaban alrededor mirando la escena va hasta la barra de los tragos.
Levanta su mano —una cerveza —pide.
—Que sean dos —una voz atrás de su espalda —¿qué fue eso? —Siente la respiración en su oído.
Traga saliva nerviosa y suspira, no le responde nada al conocer la voz de Adam y tan solo espera su cerveza. Maldice pero nadie la escucha.
—Aquí tiene —deja sus vasos.
Ella toma uno y Adam el otro, no se miran ni se hablan y eso no le gustaba tanto. De reojo mira como deja el vaso ya vacío sobre la barra, y la agarra fuerte del brazo. —¿Qué fue eso lo de hace un rato allá? - pregunta enojado le señala el lugar donde estaba anteriormente.
Levanta sus hombros — Le aviso que no soy de su propiedad —asegura orgullosa y con la otra mano libre sigue bebiendo su trago.
Las miradas lo decían todo aunque ella le da otro sorbo al vaso de cerveza y le sonríe. —Te pido que te comportes, no me hagas pasar vergüenza —le suelta la mano.
Larga una carcajada y se toca el pecho —No eres mi padre —dice y sigue bebiendo.
Sin embargo, la última palabra siempre la tenía él y frunce su ceño arrancándole el vaso de las manos y tirando toda la cerveza al suelo.
—¿Qué te pasa? —Lo empuja.
Deja el vaso en su lugar —Vas a dejar de beber y seguirme —le agarra la mano.
Forcejean, discuten como toda una pareja —¿Qué sucede? —aparece Jorge de la nada.
Los queda mirando esperando una explicación, se sueltan de las manos mientras se paran derechos como queriendo ocultar todo.—Nada —dicen al mismo tiempo.
—No se veía eso Adam, se notaba que estaba forzándola hacer algo que ella se negaba. Y yo no haría un negocio con alguien que es así — dice serio.
Adam rápido agacha su cabeza —Lo siento— sostiene.
Annie al ver todo ese enfrentamiento por su culpa toma partida —Mira Jorge pasa que no quería bailar y Adam insistía. ¿No es así cariño? —forzando una sonrisa mientras le pega un codazo.
Él levanta su mirada la mira sin entender y mueve su cabeza diciendo "si". Jorge sonríe —Creí que te estaba haciendo daño —dice
—Jamás lo haría Adam. Me respeta mucho —le agarra la mano.
—Me alegro saberlo, has dado en la tecla con la mujer Adam. Te llevas lo mejor de esta noche —le golpea el hombro.
—La verdad que sí —la mira a los ojos.
—Bueno me voy —se retira.
Quedando sólo parados, ella le suelta la mano al darse cuenta que todavía seguían unidas.—Me quiero ir —dice
—Annie acabamos de llegar, ¿te comportarías? —pregunta enojado
—Lo hago señor pero no puedo seguir así sin saber que hacer —dice tocándose las manos en forma nerviosa.
Se aproxima a ella y agarra sus dos manos. La lleva lentamente a la pista de baile, abraza su cintura y la pega a su cuerpo de golpe. Cuando la tiene bastante cerca nota como nerviosa mirando para todos lados posiciona sus brazos en su cuello.—Bailemos —le dice al oído.
—Está bien —le dice nerviosa.
La aprieta a su cuerpo haciendo que apoye su cabeza en el hombro, al ritmo de la música se mueven en silencio y lo hacen por un rato largo.—¿Por qué me ayudaste? —le pregunta al oído.
Annie saca su cabeza de su hombro y lo mira —Eres mi jefe y no quiero quedarme sin empleo, lo necesito señor —dice sinceramente.
Reconoce esos ojos sinceros —No voy a despedirte sino aceptas ser mi novia frente a los socios. – le asegura.
—Y tampoco quiere que la empresa se vaya a la quiebra —sostiene.
—Exacto Annie —con voz tranquila.
'Sabe mi nombre' pensaba mientras se perdía en ese mar que transmitía al verlo a los ojos. Era un paraíso sin rumbo donde la entrada era el objetivo más difícil de conseguir, su seriedad era el motivo por lo cual más llamaba su atención y su forma fría despertaba expectativas en todo su cuerpo. Era alguien imposible de descifrar Adam, sus gestos junto con sus ojos lo que decía era nada y eso era más atrapante.
—¿Qué me pasaría si no acepto? —pregunta tímidamente.
La mira fijo —Tendré que enfrentar los problemas solo y desmentir lo que hicimos acá. —dice mientras la suelta.
Sale caminando hasta afuera del salón, se queda parada en el medio de la pista y tocando su cabeza. Pensando de todo y que hacer pero no había solución. Lo observa fumando nervioso mientras su otra mano estaba en el bolsillo, su espalda estaba contraída y eleva su cabeza hacia arriba tirando el humo.
Lentamente toca su hombro hace que él se voltee a verla —Lo acepto —dice cortante.
El cigarro estaba entre en sus dedos lo arroja al suelo y lo pisa con su zapato. —¿Vas a seguir conmigo? —pregunta.
—Claro señor no quiero verlo derrotado —dice nerviosa.
—Gracias —le sonríe—No vas a trabajar más —agarrando una de sus manos.
Le soltó de a poco sus dedos —¿Qué? —grita —Estoy dejando que me manejes y me metas en tu mentira. Pero me estás despidiendo —enojada.
Corta la distancia entre ellos —No quiero que mi mujer trabaje, vas a cobrar como si lo hicieras —le dice lentamente.
Lo empuja —No soy tu dama de compañía, ¿qué me crees? —le pega en su pecho.