Adentrarme en la gran habitación no fue difícil, admirar el decorado de sus alrededores tampoco lo fue, ni menos descubrir que nos encontrábamos los tres en el despacho del Gran Alpha, uno que se dispuso a sentarse tras su escritorio, mientras mi mate y yo nos ubicamos en las sillas que se encontraban adelante de este.
Para mi, estar en este lugar no fue tan complicado como el camino que tuve que recorrer para que este momento llegara, pero todo ese transcurso tiende a estar en un mismo nivel de dificultad cuando asumo que debo recordar todo lo que paso, debo relatarles todos mis sufrimientos.
Recordar es vivir, y eso es algo por lo cual no quiero volver a pasar en mi vida, preferiría la muerte tantas veces como sea posible.
- de acuerdo señorita, creo que es el momento de escuchar su testimonio - expresa el Alpha que se encuentra enfrente mío, uno que comienza a ubicarse mejor en la silla, estableciendo una posición donde solo emana poder, uno que mis padres han deseado desde hace mucho tiempo.
A mi mente vuelve el preciso momento en el cual ese asqueroso ser cruzo en mi camino, el instante en que todo mi mundo cambio, en que sin saberlo, fui condenada a una tortura donde quienes me sentenciaron fueron mis propios padres.
- el día en que conocí al Alpha, fue el día de mi sentencia... recuerdo que estamos celebrando la unión de nuestra manada, con esta, una donde se sello un tratado de paz de mutuo acuerdo - giro mi rostro para observar el de mi mate - ese día ninguno de los lideres de la manada sol de Luna asistió, pero el lider de mi antiguo hogar si dio la cara después de tanto tiempo de sufrir el luto por la muerte de la antigua Luna.
- ese día ... - Hunter no alcanza a pronunciar palabra cuando repentinamente siento como el ambiente a su alrededor comienza a cambiar - no asistí, pude haber asistido y así me daría cuenta de en donde se encontraba mi mate, donde se encontraba, pude haber prevenido todo lo que sufriste...
No soy capaz de responder, pero el Alpha si.
- no podemos arrepentirnos por lo que sucedió en el pasado, por lo que hicimos o dejamos de hacer, eso no cambiara nada, solo puedes asegurarte que esta vez no hagas algo que pudieras arrepentirte en el futuro - observo al lider de la manada - no sabias que podrías conocer a tu mate... continua.
Tomo una respiración honda antes de continuar con mi relato.
- desde ese día comenzó a frecuentar mi casa, visitas inesperadas, movimientos inesperados, era tan repulsiva su presencia, el tenerlo cerca que no aguantaba estar mas a su lado, quería salir corriendo, me sentía tan incomoda de que se infiltrara en mi vida como si tuviera derecho... pero mucho mas cuando intento tocarme, cuando lo hizo...
La sensación de repulsión se hace presente de manera tan rapido que mi garganta se siente asqueada al recordar aquel suceso.
- ¿le dijiste a tus padres? - una sonrisa sin ganas se hace presente en mi rostro tras la pregunta del Gran Alpha.
- lo hice, y no me creyeron, decían que eran estupideces mías, que debería sentirme afortunada de que ese hombre prestara atención en mi, que debería comportarme adecuadamente - un crujido fuerte se escucha a mi lado, pero no me distrae de la imagen que se forma en mi mente de aquel suceso, ni siquiera las palabras murmuradas del lider lo hacen.
- Genial, ahora debo conseguir un asiento nuevo...
- ahí fue que todo empeoro... se propasaba mas, me llegaba a lastimar en sus visitas, me amenazaba sobre lo que me pasaría en cuanto tuviera libre acceso... decía mis padres no me ayudarían en nada, y tenia razón no lo hicieron, en lugar de ello me entregaron a sus garras cuando se dieron cuenta que planeaba escapar - alzo mi mirada para ver la del Gran Alpha, no pudiendo ser capaz de observar la de mi alma gemela - quería venir acá, a esta manada, buscaba esconderme en este sitio, pero no fui ni capaz de atravesar los limites de luna verde.
Mis manos aprietan con fuerza el pantalón que traigo puesto, buscando de alguna forma calmar el tintineo de mis dedos, las ganas de destrozar algo.
- Cuando llegue a esa mansión mostro una parte de lo que era capaz... - suelto una pequeña risa sin saber muy bien porque - rompió mi brazo - otro crujido se escucha - según él, así me enseñaría algo de modales.
- ¿nadie sospecho de las actitudes tan raras que tenia?, ¿ni siquiera en la mansión cuando te agredió?
Los murmullos vuelven a mi cabeza con fuerza, unos que se querían dar a notar en cuanto tuve a todos esos lideres a mi alrededor, unos que alteran mi respiración, unos que nublan mi vista, unos que me recuerdan que todo lo que creía ser era una mentira.
- no les importaba, solo decían que era zorra por habérmele metido a los ojos al Alpha, que me aproveche de él, que yo lo estaba manipulando, que en algún momento ese hombre se daría cuenta de su error, de lo poca cosa que era y me dejaría a un lado - la primera lagrima cae - no saben como desee que eso fuera cierto, como anhele que eso pasar, que se cansara, que me botara, que me dejara, pero de alguna forma, en su retorcida mente, le agradaba que me negara, se sentía dichoso de "amoldarme" a su antojo.
El nudo en mi garganta se hace presente, pero aun así no detengo mis palabras - en la mansión todos se mantenían en sus asuntos, solo pensaban en lo suertuda que era ... - bufo - solo dos de mis amigos me creyeron, dijeron que iban a hacer algo, que lograrían salvarme de mi tormento... debí negarme, debí buscar detenerlos, debí fingir que no ocurría nada...
El dolor, la culpa llega a mi ser con tanta fuerza que una presión se establece en mi pecho, una que comienza a dificultarme respirar.
- ¿a que se refiere?
- vinieron a su manada, o eso me dijeron, esos eran sus planes, querían hablar con usted, contarle todo lo que estaba ocurriendo y que de esa forma usted pudiera intervenir - esas palabras parecen dejarlo estupefacto.
- nadie vino a verme señorita, nadie, no recibí a ninguna persona, ni tuve alguna queja o pendiente - asiento con tristeza.
- lo se, se que él no los dejo llegar con ustedes, se que no pudieron hablar con usted.
- ¿y no les pregunto que había pasado después? - lagrimas, una a una se deslizan por mi mejilla.
- no volví a hablar con ellos, no lo volví a ver... tras una reunión que tuvo ese ser en esta manada, al volver llego mas enojado que nunca, diciendo sobre mi traición, y me aseguro que el destino de ellos dos era tan desastroso que quedaría en mi consciencia... tenia razón.
La culpa, tanta culpa esta presente, mucho mas al saber que soy libre, pero ellos no.
No pude salvarlos, los condene.
- lindura... - escucho a mi lado pero sigo sin mirarlo, no quiero, solo quería que escuchara, pero no soy capaz de observar lo que sus ojos transmiten mientras declaro mi sufrimiento, mis demonios.
- no es tu culpa señorita, y le aseguro que si me da sus nombres averiguare lo que paso, los buscare, hare que se sepa su paradero.
- eso seria lindo, el ver donde boto sus cadáveres ...
- lindura...
- señorita...
- se que están muertos, no creo que los dejara vivos.
El silencio se hace presente en la habitación, unos que perdura unos cuantos minutos hasta que el Gran Alpha habla.
- ¿Qué paso después?
- existía un mito en la manada, un sitio llamado las mazmorras donde se castigan a los mayores criminales, donde la tortura era acorde a los crímenes que se habían cometido, uno donde lo único que se podía pedir era la muerte... ahí fue donde me llevo al regresar de esta manada.
- ¡¡¡joder!!! - un fuerte estruendo se escucha a mi lado, uno que al segundo veo como piezas de madera pasan por enfrente de mi visión.
- Hunter, será mejor que te calmes - gruñidos se escuchan, pero no tengo el valor de dar la cara.
- me torturo tanto como le dio placer, me golpeaba, humillaba, borlaba, no tenia derecho ni de ir al baño, tenia que... - lloro, lloro sin dejar de hablar - tenia que hacerlo en donde podía, me mantenía con cadenas en las muñecas, en los pies, mientras solo traía mi ropa interior...
>> no podía bañarme, me alimentaba cada tanto, ni siquiera se si lo hacia al menos una vez al día, pero de lo que si mantenía su regularidad era mi curación, siempre alguien al anochecer me intentaba recomponer ... - rio - tenia que estar fuerte para la paliza del próximo día.
Agacho mi rostro, contemplando las gotas de agua que empapan mis manos, que comienzan a mojar mi vestido.
- no se cuantos días dure en ese sitio, solo que para cuando salí estaba cerca la ceremonia de compromiso - siento la repulsión en mi garganta al decir esas ultimas tres palabras - también se que no quería vivir mas, la culpa me estaba matando...
Aun lo esta...
Cierro unos segundos mis ojos, intentando respirar hondo antes de confesar la ultima parte, una que se vuelve mas difícil de decir en cuanto tengo a mi mate arrodillado enfrente mío, besando sin parar mis manos empapadas por las lagrimas.
- no soy tan fuerte como piensas - dije mirando sus ojos azules directamente - no fui tan valiente para querer sobrevivir después de todo lo que había pasado, no podía, incluso ahora esos deseos se mantienen en mi mente, unos que batallan con la idea de no alejarme de esta oportunidad que tengo contigo.
- lindura, ¿de que hablas?
- intente acabar con mi vida varias veces, pero siempre llegaba una persona a impedirme aquel suceso - suelto recordando cada uno de los momentos en que la señora Rosa acudía, buscando salvarme - me lance desde la ventana de mi habitación, ya no recuerdo cuantos pisos estuve cayendo, solo la plenitud que sentí al hacerlo, cuando quería cortar mi garganta con un vidrio para asegurarme de que mis intenciones fueran concretadas...
Intento descifrar todas las emociones, los sentimientos que se ven reflejados en los ojos de mi mate, unos que desearía que la pena y el asco por mi persona y mis intenciones, no estuviera presente.
No descifro lo que sus ojos transmiten, tan solo le ruego a la Diosa Luna que mi mate no piense mal de mi.
- falle una vez mas, y él se aseguro que no lo pudiera volver a intentar, mucho mas cuando consiguió romper mi nariz, cuando se aseguro que el doctor que me atendió no sospechara de nada de lo que ocurría en ese sitio.
Todos eran tan estupidos para pensar por si mismo y atar los cabos que se encontraban enfrente de sus narices, tan solo querían caerle bien al Alpha, sin importar el sufrimiento de alguien mas.
- ese es mi testimonio, y de verdad espero que ese ser tan despreciable pueda tener consecuencias.
Agacho un poco mi rostro, tan solo queriendo escuchar las palabras del Gran Alpha mientras las de mi mate no salen a luz.
- te puedo asegurar que tendrá su castigo, y te quiero confesar que al menos una persona no cayo en las mentiras que se guardaban, después de todo, no es mi obligación el asistir a todas las reuniones no regulares que se convoquen, aquellas que no deban ser asuntos importantes para todas las personas, como el compromiso de un ser tan insignificante como Adam.
Mi rostro se alza por inercia mientras mis manos siguen sintiendo unas dulces caricias.
- asistí a esa ceremonia porque recibí unas cartas del doctor que te atendió, en ellas relataba tu actitud y la de él tan extraña, además de esas marcas que no tenían una explicación contundente, por ello asistí, por ello hice que Hunter fuera, necesitábamos apoyo para detener lo que estuviera pasando... solo que no pensé que fuera tan desastroso.
- ¿a que te refieres James?, ¿sabias que algo malo pasaba y no me lo dijiste? - cuestiona mi mate antes sin dejar de estar arrodillado enfrente mio.
- era la mejor, no quería que se formaran sospechas después de todo lo que se relato en la carta, pero ahora con la declaración de Clary, la sentencia de Adam esta mas que asegurada, y a pesar de que no pueda arreglar todo lo que sufriste, es mi deber hacer algo para que pueda remediar al menos un poco tu dolor.
¿Mi dolor?
¿Quiere hacer algo por mi?
- prometo buscar a esas dos personas, y ver que fue lo que les ocurrió, pero también, si deseas algo, lo que sea, puedo hacer que suceda, solo debes pedirlo...
Algo que yo quiera, después de tanto se me concede un deseo.
Tal ves me toma unos segundos pensarlo, pero en mi mente llega claro lo único que podría desear después de descubrir que mi mundo era cenizas.
- Gran Alpha, me gustaria que liberara a una persona que no ha podido escapar de la mansión de la manada de Luna verde, alguien que fue de mucho apoyo para mi, quisiera que le pudiera ofrecer una buena vida en esta manada.
- si ese es tu deseo, eso se hara...