Capitulo 20

2346 Words
Dormir con una persona que apenas la conozco, con una que no se mucho sobre ella puede ser bastante raro para muchas personas, pero en el mundo sobrenatural, mas precisamente en el de los lobos, eso es algo normal, mas cuando se trata de tu mate, con quien sin saber nombre siquiera, puedes llegar a sentir una seguridad que con muchas personas, como tus padres, jamás se lograra. Al estar acostada en la cama, mientras comienzo a contemplar como Hunter de a poco va acomodándose a mi lado, es algo que llega a darme algo de ternura. Es muy bueno ver como intenta no ir demasiado lejos, como al estar a mi lado busca no estar tan cerca de mi cuerpo, quizás temiendo que eso no me pueda gustar, o de pronto tenga otras razones. - ¿estas bien? - cuestiono al ver como se sube la cobija por completo, mientras que la mía esta sobre mi vientre. - por supuesto, que podría estar mal - expresa antes de recostar su cabeza en la almohada. - pareces incomodo - suelto al girar mi cuerpo para así poder observarlo mejor, admirando como este toma una respiración profunda. - lo estoy solo, solo no quiero sobrepasarme y estoy intentando bloquear los pensamientos de mi lobo - eso atrae mi curiosidad. - ¿Qué pensamientos? - me mira de reojo. - no creo que debas saberlo, tal vez eso te haga disuadir de querer que duerma a tu lado. No creo eso posible. - ¿por que? - muestra una sonrisa nerviosa - acaso ¿quieres hacerme daño mientras duermo? - no, por supuesto que no. Esta muy nervioso. "es tan tierno" expresa Camille. - yo creo que deberíamos dormirnos, fue un día muy difícil para ti. En realidad, fue uno de los mejores. Al ver como tiene intenciones de girar su cuerpo, decido volver hablar. - Hunter, yo puedo pedirte algo, sin llegar a ser abusiva - eso llama su atención. - claro lindura, como dije, pídeme lo que quieras y lo tendrás. Quien diría que con unas simples palabras estaría sonriendo. Siento como si una luz brillante hubiese aparecido después de estar una eternidad en la oscuridad. - ¿podrías ... podrías abrazarme? - lo dije, esta hecho, si me cree rara ya no hay vuelta atrás. Espero pacientemente su respuesta, una que quiero que sea afirmativa, dormir en sus brazos alejara las pesadillas, eso me hara descansar después de tanto tiempo, además de que me permitirá estar muy junta a mi mate mientras su olor me inunda y me relaja. Al ver el rostro de mi mate, observo como por su mente pasan muchas cosas, tantas que pareciera como si estuviera en otro planeta, como si mis palabras lo hubiesen llevado a un lugar desconocido. - Hunter... - gira su rostro en mi dirección. - lindura te adoro demasiado, pero quieres matarme - parpadeo varias veces sin entender lo ultimo que han soltado sus labios - será un honor tenerte durmiendo en mis brazos. "¡¡¡dijo que si!!!" tanto mi loba como yo celebramos de la felicidad. Hunter se acerca mas a mi, teniendo una expresión bastante extraña en su rostro, una que aun así no le impide estirar su brazo en mi dirección, invitándome a acomodarme sobre este, algo que hago casi que sin meditarlo. Pronto ubico mis manos sobre su pecho, causando que al segundo un ronroneo se escucho, uno que puedo asegurar que no proviene de mi loba, uno que me hace sonreír, uno que me motiva a pegar mi rostro ahora a ese mismo sitio, provocando que ahora se escuche un gruñido. - ¿estas bien? - cuestiono, sintiendo al momento un brazo rodeando mi cuerpo, pasando por sobre mi cadera. - todo en orden lindura, solo estaba aclarando unas cosas con mi lobo - la curiosidad vuelve a hacerse presente en mi cuerpo. - ¿quieres contarlas? - al segundo recibo un beso en mi cabeza de su parte. - tal vez mañana lindura, es momento de que descanses - asiento aun con mi rostro en su pecho, escuchando atentamente el ritmo de sus respiraciones. - tu también. ... Existen momentos en nuestra vida que nos cambian la percepción de todo lo que conocemos, de lo que era natural para nosotros; nos hace reaccionar de forma diferente hacia algo que antes estábamos familiarizados. Ser hija de dos personas influyentes en la manada luna verde me permitió en algún punto de mi vida saber relacionarme, saber interactuar, pero ahora debo decir que eso es totalmente diferente, en estos momentos, al sentir como en cuanto entro por la puerta principal a la mansión del Gran Alpha, bastantes miradas se van enfocando en mi persona, no puedo hacer mas que intentar refugiarme detrás del cuerpo de mi mate. Es bastante extraño como mi respiración aumento en nada de tiempo, como un leve temblor se hace presente en mis manos mientras agarro fuerte el brazo de Hunter. No me esta gustando ni un poco la atención que estoy recibiendo, siento como si eso fuera la causa de demasiados problemas, demasiados sufrimientos. Ser vista, nunca pensé que eso fuera a ser malo, pero ahora todo eso cambia. Llamar la atención de un solo hombre trajo consigo demasiadas consecuencias, parecerle interesante visualmente a cierta alimaña solo hizo que mi mundo se cayera en picada. No quiero llamar la atención, no quiero sentir varios pares de ojos enfocándose en cada paso que doy, inspeccionando sobre mi cuerpo, sobre lo que hago o pueda decir, no es bueno que empiecen a circular rumores, tan solo deseo salir corriendo, o hacerme en un punto donde nadie me determine. Pronto, sin saber que eso era necesario, el toque de los dedos de mi mate es sentido en las manos que rodean su brazo; esa interacción, ese movimiento es mas que suficiente para que deje de pensar en la multitud y alce mi rostro para contemplar el de Hunter, uno que por las facciones de su rostro demuestra total preocupación. - lindura, ¿Qué ocurre? Estoy dañada, eso es lo que pasa. Me arruino, y no se como hacer para arreglarme. - no me gusta... - intento respirar bien entre cada palabra, pero el nudo en mi garganta lo esta haciendo dificultoso - no quiero que... -sin poder evitarlo, mi vista se comienza nublar, provocando que nuevamente deteste al causante. Antes no lloraba por nada, antes soportaba cualquier dolor sin problemas, sin que ninguna lagrima fuese derramada por mis ojos, pero ahora tan solo adentrarme en sitio con personas ocasiona que no pueda. Estoy siendo tan patética. - pequeña, dime que no quieres, dímelo y lo arreglare - ¿eso puede pasar?¿acaso podrá hacerlo? Cada vez respiro con mas rapidez, por ello, giro mi rostro para observar a los presentes, quienes sus voces comienzan a escucharse juntas, los murmullos comienzan a atormentar mi cabeza. ¿Estarán preguntado quien soy?, ¿por que me esta pasando esto?, ¿se burlaran por que soy tan débil? - hay... muchas personas - expreso pegando ahora también mi rostro a su brazo, ubicando todo mi cuerpo detrás del suyo, mientras comienzo a bajar mi cabeza. Quizás así pueda evitar que miren mis lagrimas, eso evitara llamar mas la atención. "debemos calmarnos Clary, estamos con nuestro mate, no permitirá que nada nos pase" suelta mi loba por nuestra conexión haciendo que intente oler el aroma de Hunter uno que espero consiga calmarme. Tan pronto como tomo la segunda bocanada de su aroma, un grito/ rugido se hace escuchar en todo el lugar, uno que ocasiona que alce mi rostro para contemplar el de quien lo soltó. - ¡¡todo el mundo largo!!, las noticias se les darán dentro de poco. Tomo un respiro de alivio al ver como las miradas cambian su foco central de mi persona, al hombre quien no les agacha la mirada, el cual, al tenerlo agarrado, noto como su cuerpo se ha puesto tenso, como en un posición de ataque. - pero Beta, el juicio... - intenta refutar un Alpha, ya que todos los que han venido a testiguar sobre el crimen han sido los lideres de cada manada, para asegurarse de que cada decisión sea bien tomada. - ¿te atreves a refutarme? - esa voz, la voz que utiliza es una mas gruesa, una que sin prevenirlo, provoca que Camille ronronee unas cuantas veces mientras ciertas cosquillas transcurre desde mi pecho hasta mi centro. "fue su lobo, quiero tener a su lobo, quiero unirme a su lobo, quiero que sea mío" expresa mi loba sin ocultar cuanta emoción causo aquel tono de voz. Los Alphas comienzan a salir despavoridos de la sala, uno tras otro, haciendo que en cuestión de minutos solo nos encontremos los dos, estando totalmente asombrada por la forma como nadie se atrevió a contradecirlo. - muy bien lindura, espero que ahora te comiences a sentir mejor - suelta al girarse en su puesto, para de forma lenta soltar mis manos de su brazo, y que ahora las suyas se encuentren ubicadas en mi rostro, quedando una en cada mejilla. - te hicieron caso... - por supuesto lindura, como soy el Beta de la manada lider, solo el Gran Alpha y su mate pueden darme ordenes, los demás tendrán que obedecerme - comienza a sonreír mientras sus dedos comienzan a moverse en mi rostro, de forma lenta, con suavidad, consiguiendo que sienta como los nervios se van disipando a medida que este hombre toca mi piel. - ¿todos? - cuestiono mientras mis ojos se van cerrando de a poco, dejándome llevar por el calor de sus caricias, por su aroma, que en estos momentos se esta sintiendo mas fuerte, tanto adormece mis sentidos, tranquiliza mis respiraciones. - todos salvo una bella personita - siento su cálido aliento muy cerca de mi rostro, lo suficiente para avisarme de las intenciones de sus labios, unos que comienzan a pasearse desde mi frente hasta mis mejillas, dejando un camino extraordinario de besos - una personita muy especial y valiente. Al sentir su boca en mi otra mejilla, abro mis ojos, contemplando el color azul de los suyos, unos que comienzan a envolverme, a hipnotizarme tanto que debo apoyar mis manos en su pecho, mas específicamente en su camisa, una que comienzo a apretar. - ¿quien? - sonríe. - la dueña de mi alma, de mi corazon... - deja un beso en la comisura de mi boca uno que casi que me deja la boca seca, queriendo mas de él - y de mi m*****o. La sorpresa llega a mi cuerpo tan rápido como el calor a mis mejillas, uno que es causado por la ultima palabra de mi mate. - Hunter... - no puedo ni continuar palabra cuando ya tengo su boca sobre la mía. Sus labios se dedican a chupar, poseer y tomar los míos, se mueven de una forma que intento seguirle el ritmo a pesar de lo rápido que quiere apoderarse de todo lo que le puedo dar. Mis manos aprietan su camisa, mientras las suyas toman mi rostro con cuidado, asegurándose que se mantenga en su sitio, que pueda ser capaz de hacerme perder la cordura en cuanto su lengua se sumerge en mi boca hasta dar con la mía. Una nueva sorpresa es generada, una que me hace soltar un jadeo, mi primer jadeo, aquel que me hace sentir viva, y aquel que le da vía libre a este hombre para que pegue todo su cuerpo al mío, tanto que mis senos comienzan sentirse raros, dolorosos, pero de una forma como si estuviera pidiendo atención, como si lo necesitara. Las sensaciones que comienzan a dispararse por mi cuerpo son nuevas, son unas tan distintas a las que me acostumbre en estos últimos meses, son unas que me hacen afirmar que tener mate es lo mejor que te puede pasar, ya que solo es posible tal reacción con quien estas destinado ser, o al menos eso es lo que soñé, quise, desee que me enseñaron sobre esto. Una presión comienza a hacerse presente en mi cuerpo, una que nuevamente es desconocida, pero que no llega a mas debido a que Hunter separa nuestras bocas. Al separarnos, la respiración me falta, pero esta vez es por una muy buena razón, una que me lleva a de imprevisto, como si tuviera una ráfaga de valentía, a llevar mis labios a los de él, pero solo por unos pocos segundos. - mi lindura, parece que la alumna ha aprendido bastante - espeta mientras uno de sus dedos pulgares llega a mi labios inferior, para pasearse lentamente por este - mi pequeña mate, no sabes como me encantaría seguir besándote, pero un inoportuno Alpha ha decidido aparecerse. ¿Qué ha dicho? No me digan que... - agradece que no hice fuertes sonidos para que se detuvieran - escucho la voz del Gran Alpha que hace que gire a mirarlos sintiendo tanta vergüenza que el calor de mis mejillas se propaga por todo mi rostro. - era lo mínimo por llegar cuando no se debe - el Gran Alpha gruñe. - es mejor que cierres la boca Hunter o a la próxima si que los interrumpo - mi mate suelta una risa - ahora si, señorita Clary, ha llegado el momento de escuchar su declaración, espero esta lista, le aseguro que solo su mate y yo la escucharemos, incluso el fastidio que tiene al lado puede quedarse afuera si así lo dispone. Ahora el que gruñe es mi mate. Nombrar aquel momento que esta próximo a pasar me llena de nervios, pero debido a aquel beso, ya no son tantos, no se comparan ni un poco. Alzo mi rostro para observar el de Hunter, uno que me hace sentir que si llegara a pedirle que no entrara, seguiría mis palabras sin problemas. - estoy lista, creo que podemos entrar. - ¿los tres? - cuestiona el Gran Alpha. Tomo la mano de mi mate para entrelazar mis dedos con los suyos - los tres.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD