Capitulo 8

2202 Words
Paredes blancas, baldosas blancas, puertas de madera, una cama, y un tocador. Esas cosas son lo que podría definir como se encuentra mi ahora habitación, una que se ha convertido en un encierro estos últimos días, desde que el Alpha rompió mi brazo. Observo el yeso que se encuentra cubriendo toda el área afectada, una que según el doctor, podre liberarme en cuanto pase una semana. La historia de como me rompí el brazo, una que el líder de la manada ha contado desde que se expandió la notica; es algo curiosa, por no decir estúpida, pero esa palabra se le atribuye mucho mas a las personas que se lo creen, entre ellos mis padres. Estando en esta situacion ya no se si en verdad confían en las palabras de ese hombre, o tan solo simulan hacerlo para seguir con su plan de poder, uno donde siempre miraron a su hija como mercancía, una cosa que estuvieron preparando adecuadamente para que un momento pudieran utilizarla completamente a su favor. Mi atención pronto se dirige a la puerta, al escuchar los pasos de una persona acercándose, no pasa mas de unos cuatro segundos cuando golpes pidiendo entrada son proporcionados. - pase - digo, causando que la presencia de Rosa se adentre por el lugar. - mi niña hermosa, ¿Cómo va esa recuperación? - expresa con voz cariñosa en cuanto sus ojos encuentran mi rostro, enseñándome la bandeja con comida que trae consigo - he traído para la invitada mas importante de la mansión, unos ricos panqueques con queso, además de un jugo de naranja. - gracias - expreso con total sinceridad antes de recibir por su parte, uno a uno los pedazos de la comida. - no hay que agradecer mi pequeña, necesitas muchos cuidados - sonrió, en verdad lo hago, después de todo Rosa, quien tan solo la he conocido por unas semanas, se ha convertido en la única persona en la cual puedo confiar. Esta mujer un poco mayor, con altura promedio y cabello color n***o, ha demostrado mas cariño hacia mi, que mis propios padres. - ¿Dónde esta el desgraciado? - cuestiono provocando que ella pase saliva antes de darme otro bocado del panqueque. - el Gran Alpha solicito la presencia de todos los lideres de las manadas para una reunión importante. El Gran Alpha, he escuchado ese termino en bastantes ocasiones por mis padres, siempre le atribuyeron su grandeza, y como todos, incluidos en otras manadas, debían de respetarlo, además de acatar sus ordenes. También Jonathan y Samy mencionaron que podría ayudarme, pero ¿es posible?, incluso cuando me encuentro encerrada en este sitio. - ¿se llevo muchos guardias? - tan solo cinco, los demás les encargo que te cuidaran, al menos eso oí - me da un poco de jugo. - cuidarme, o impedir que me escape - susurro. - mi niña, se que todo puede parecerte mal pero estoy segura que si no intentas nada extraño podrás vivir una buena vida junto a... - comienzo a negar varias veces, no pudiendo tomar esas palabras como una opción. - no quiero, no lo deseo... yo quiero estar con mi mate, además ¿mira lo que me ha hecho?, lo que es capaz de hacer, no quiero pensar en lo que hará cuando consiga casarse conmigo, no quiero imaginarlo tocándome mas de lo que ya lo ha hecho. La rabia se apodera de mi cuerpo, la impotencia se hace notar en mis palabras, haciendo que todo sea peor al derramar una lagrima. - conseguiré salir de aquí, se que tengo oportunidad, se que si le digo al Gran Alpha me podrá ayudar - todas mis esperanzas están puestas en ello. - mi pequeña, se que quieres escapar, yo también quiero que lo hagas, pero no veo como, conozco muy bien esta mansión, por ello se que es casi imposible salir de aquí ... y si lo intentas, si ese hombre te atrapa... no quiero pensar en lo que te hará. - no tengo otra salida, no quiero resignarme, no quiero llegar al punto donde no pueda hablarle por el temor llenando todo mi cuerpo - tras soltar esas palabras Rosan rodea sus brazos por mi cuerpo. - no hagas nada, por el momento no lo hagas, yo te ayudare a salir, pero para ello debes hacer lo que te digo, porque te aseguro que no podrás ni poner un pie afuera antes de que te atrape. Esperar, eso es justo lo que no quiero, no deseo darle el tiempo suficiente a ese hombre para que pueda cambiarme. - mi niña, te lo pido, no hagas nada, al menos no aun - al ver la preocupación latente en cada facción del rostro de Rosa, al distinguirlo en su voz, no tengo mas remedio que contenerme y pensar que pronto seré libre. ... - hora de las visitas - escucho que gritan al otro lado de la puerta de la habitación, tal cual como creo que seria en una cárcel. Igual, estar en esta mansión puede ser tomado como tal. Pronto la puerta es abierta, para en este caso ver a dos de las tres personas que no son de mi agrado apreciar. Mis padres, tan felices, tan a gusto con su situacion, vistiendo prendas mas caras de las que les acostumbraba a ver, caminan por el cuarto hasta llegar a estar parados al lado de la cama, fingiendo como si no hubieran vendido a su hija al mejor postor. - hoy luces muy bien querida - expresa de primeras mi madre, provocando que suelte bufido mientras mantengo mi cabeza hacia el frente, sin querer verlos - y esta habitación parece ser bastante espaciosa, es mejor que en la que te encontrabas cuando vivía con nosotros. Genial, ahora pretenden que les agradezca. - cariño no es bueno que sigas con estas intenciones de no dirigirnos la palabra, recuerda que somos tus padres - vuelve a decir la mujer que me dio la vida, pero que no le importo entregarme al peor hombre que pueda existir. " los quisiera matar" espeta Camile dejándose llevar totalmente por la furia, una que comparto. - Clary... - déjala, esta haciéndose la niña consentida y estúpida que no mira por su futuro, debería estar agradeciéndonos por haberle asegurado un buen prospecto - espeta mi padre en un tono de voz que hace unos años lo escuchaba y traía mi respeto hacia él, pero ahora, todo es completamente diferente. Me muerdo la lengua, intento con todas mis fuerzas no contestarles, pero todo se me dificulta en cuanto vuelve a decir palabra el donador de esperma. - desde el principio debí saber que no se comportaría como debe, no como todas esas señoritas que saben lo que hay que realizar para llegar al éxito, y no solo pensar en estúpidos cuentos de la diosa luna, unos que no te traerán todo lo que este hombre te dará. - así que le debo agradecer a usted señor por haberme entregado como un plato de carne a un hambriento cocodrilo, debo estar postrada porque según usted tengo todo lo que se pueda tener - ante mis palabras la ira comienza darse notar en los ojos de mi padre. - escúchame niñita. - no lo hare, en mi vida volveré a escuchar las palabras de un hombre que solo le importa la plata, pero no lo que le pueda pasar a su hija... me rompió mi brazo, he estado en esta cochina cama por varias semanas y hasta el momento vienen a visitar, solo para decir que debo estar feliz con el asqueroso ser que tan pronto me case me violara... Lo veo venir, no es como si me sorprendiera, pero aun así no hago nada para evitarlo, queriendo formar mas odio hacia ellos, sabiendo que pronto saldré de esto y no los veré mas. Mi cara gira por completo hacia el otro lado, bastante rápido y con fuerza, casi tanto como la que utilizo ese señor para golpear mi rostro. - eres solo una ingrata, una malcriada que jamás sabrá apreciar los regalos de la vida. No quiero verlos mas, no quiero detallar las expresiones que tendrán en sus rostros, es por ello que me mantengo observando la ventana hasta que estoy segura que se han ido de este cuarto. Sin poder evitarlo mis pensamientos van dirigidos hacia la diosa luna, hacia todas las cosas que me han dicho de ella, de como reniegan de lo que puede hacer, pero yo siempre pensé que no era cierto, porque elegí creer, porque sigo creyendo en que ella tiene poder; tan solo espero que mis ideas no cambian, tan solo quiero no convertirme en alguien desconocido. Siento agua en mi boca, siento como mis mejillas quedan empapadas, mi visión se nubla por el mismo camino, todo mientras unas nuevas presencias irrumpen en la habitación, unas que son mas gratas que las que acaban de salir. Jonathan y Samy, dos personas que vi hace no mas de dos meses, pero que pareciera que no los hubiese visto en mucho tiempo. Al entrar en la habitación, contemplo una sonrisa, pero en cuanto me detallan por completo, esa sonrisa cambia por una de preocupación. - Clary, ¿Qué es lo que te ha pasado? - cuestiona mi amigo de inmediato, casi que al tiempo en que corre a inspeccionar de primeras mi rostro. Imagino que por la fuerza que uso el donador de esperma, es seguro que marca ya dejo. - no ha pasado mucho y ya te ves así ... en la manada todos no paran de decir cosas fabulosas de la grandiosa vida que debías tener, pero si te vieran se que se tragarían sus palabras por completo - espeta Samy llegando a tomar la mano que no se encuentra con un yeso en su brazo. - así que han estado hablando de mi - suelto al tiempo en que parpadeo varias veces para eliminar las lagrimas de mis ojos - ¿Qué es lo que han dicho? Ambos se miran por unos segundos. - creo que no es necesario que lo sepas, debes descansar... - quiero saberlo, no necesito que me oculten nada, no puede sentirse peor que el que te rompan un brazo - digo al interrumpir a Jonathan. - todos... existen dos posturas que son las mas populares - comienza a decir Samy - la primera es que cautivaste al Alpha, y no dudo en cortejarte, los pintan como una historia de romance, tipo príncipe y plebeya. - que estúpida historia - expreso en medio de un bufido, pero al contemplar el rostro de la novia de mi amigo, me doy cuenta que ese era el mejor chisme -¿ y la segunda postura? - hablan que en la fiesta fuiste una caza fortuna, que sedujiste en los arbustos, que estuviste detrás de él hasta que cayo entre tus garras. Una cazafortunas, así que soy vista en la manada por lo que siempre jure que no seria. - imagino que esa es la postura mas popular. No responden, y al ver eso, mas sus rostros decido hacer otra pregunta. - y los demás, porque han venido ustedes, pero Erika y Sonia no. Tardan en responder. - ellas fueron quienes iniciaron la segunda postura, además, nosotros desde esa pelea no nos hemos vuelto a hablar, el grupo se distancio, y parece que ahora les encanta crear chismes. Sonia y Erika, dos personas que considere como amigas, como parte de mi mundo, en quienes podían confiar. No cabe duda que nunca terminas de conocer a las personas. - bueno, pues creo que tengo suerte de que no me abandonaran. - jamás lo hare, sabes lo importante que eres para mi - espeta Jonathan tan pronto como termino de hablar. - pero mas importante que contarte lo que circula en la sociedad, nosotros hemos decidido viajar - mi atención se centra en Samy - visitaremos la manada sol de luna, la decisión esta tomada. - ¿para que? - para hacer lo que teníamos planeado antes de ese loco te trajera aquí - comienzo a negar varias veces al escucharla. - no pueden, el dijo que les haría algo si seguíamos con eso... los podría matar... los podría... Mi cuerpo comienza a temblar, tanto que mi mejor amigo debe tomar mi rostro entre sus manos para buscar de alguna forma calmarme. - estate tranquila, haremos esto bien, nos arriesgaremos, pero no estamos dispuestos a verte así, sabemos que ese desgraciado te rompió el brazo, así que no me quedare a oír la noticia de tu muerte, si tus padres no te protegieron, yo lo hare. Todo mi cuerpo se queda estático, pero las estúpidas lagrimas vuelven a salir. - no quiero que les pase algo, yo... yo puedo buscar una salida, aquí una señora me quiere ayudar... ella - Clary, sabemos que nadie en esta manada tiene la forma de sacarte, si te dispones a esperar en que momento se dará la oportunidad, estoy segura que puede ocurrirte mas cosas. Matrimonio. No me tocara hasta que este casada con él, pero si me lastimara. - todo saldrá bien, te lo prometo, hare lo que este en mis manos para ayudarte...
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD