Capitulo 15

2161 Words
Las ilusiones pueden convertirse en un arma mortal, los sentimientos pueden ser contraproducentes, la esperanza no es mas que una vil mentira para que se llegue a pensar en que siempre existe una salida. - ¡maldita perra! - su grito resuena por toda la habitación, causando que mi cuerpo se paralice antes de recibir el impacto que me deja postrada en el piso, admirando las gotas de sangre que comienzan a caer enfrente mío. Muerto en vida, esas son las palabras que definen completamente mi situacion, una donde no puedo ni hablar sin sentir temor, no moverme sin creer que vendrán las consecuencias, no puedo expresarme porque estas seran las consecuencias. - pensé que después de lo que había pasado aprenderías la lección, pero no eres mas que una ignorante. Yo solo quería no sentir este ahogo en el pecho, pero debo acostumbrarme a esto. - de verdad que creí que serias inteligente, pero pareciera como si quisieras recibir un golpe todos los días, ¿te gusta no es cierto? La sangre mancha por completo un cuadrado de la baldosa, mientras mis dedos comienzan a mancharse de ese fluido, sintiendo cuan espeso puede llegar a ser. - mírame estúpida. Pronto siento un dolor en mi cuero cabelludo al ser tomada del pelo y verme obligada a levantar la cabeza para observar su rostro lleno de ira. Sus fosas nasales se abren de la furia, mientras sus ojos se encuentran inyectados por la oscuridad. Por la forma como la expresión en su rostro se encuentra bastante cambiada, mostrando nuevos rasgos, puedo darme cuenta que su lobo esta tomando parte del control. - solo eres una ridícula que tuvo suerte de que me fijara en ella, no mereces ni un poco de mi atención. Entonces mátame, no cabe duda que no escapare, mi unica salida es la muerte. - tus padres deberían agradecerme, en vez de estar haciendo preguntas estúpidas, unas que de seguro eres la culpable. Mis ojos deben reflejar desprecio dirigido hacia él, mientras la sangre que es soltada por mi nariz va deslizándose por mi piel, hasta llegar a sentir su sabor en mi boca. - mírate ahora, tan asquerosa, y aun así no te dejare, aun así te convertiré en mi esposa - jala mas mi cabello, provocando que me fuerce a estar de rodillas en frente suyo - jamás te dejare, pero no veras a nadie cuando te convierta en mi esposa, eso tenlo por seguro, solo estarás encerrada para cumplir cualquiera de mis deseos... ya sea golpearte hasta que sienta satisfecho, tomarte como he deseado desde el momento en que te vi en esa fiesta. Ahí esta nuevamente, ese sentimiento de miedo, pavor, al repetirse esas ultimas palabras soltadas por su boca en mi mente, sabiendo que en cuanto cumpla aquel objetivo no quedara anda de mi, no tendré ni una posibilidad de acabar con estas presiones. Las lagrimas comienza a salir una por una, se confunden con la sangre, se juntan en mi boca, todo mientras mis ojos comienzan a perder su visibilidad, y el Alpha comienza a sentir una enorme satisfacción por la reacción que presento, por la apariencia que poseo. Derrotada. Eso es lo que siente todo mi cuerpo, eso soy y seré. Pero eso no es el mayor miedo de todos, el peor es que no podre salir de esto jamás, no puedo escapar, pero tampoco morir, estoy completamente condenada por el hombre al cual mis padres me vendieron. - ¿quieres decir algo futura esposa? - se divierte con mi sufrimiento - ¿acaso quiere refutar alguna de mis palabras?... eres libre de hacerlo. Me provoca porque sabe que no puedo responderle, no soy capaz de hacerlo y escuchar como no puedo ni formar ni una sola palabra. No quiero darle la satisfacción de ver como me ha roto, de como consiguió el propósito que me dio a conocer ese día en mi habitación. Soy un desastre. - no me digas que por fin decidiste ser cauta y dejaras de abrir la boca mas de lo que debes - sonríe para luego soltar de un momento a otro mi cabello, dejando que caiga contra el piso sin fuerzas - espero que no vuelvas a decir alguna estupidez a tus padres, de todos modos ya los convencí de como su hija puede ser tan revoltosa mientras su futuro esposo tiene paciencia con ella. El cabello se me pega al rostro debido a la sangre que no ha parado de salir, al igual que mis lagrimas, pero a pesar de ello puedo ver como sus rodillas se pegan al piso, mientras comienzo a sentir su presencia demasiado cerca, tanto que las nauseas vuelven a mi cuerpo tan rápido como una ráfaga de viento. - no cabe duda que te debo querer tanto para ser tan paciente con un ser tan desagradecido. Maldito Maldito Mil veces maldito. Deseo que todo lo que me haces se te devuelva mil veces peor, deseo que alguien te haga sufrir tanto como sufro yo. - ¡entren! - grita a mi lado, causando que mi cuerpo brinque un poco por el temor, ya que ese sentimiento es el que reina en mi cuerpo. Pronto se coloca de pie, y al segundo escucho como la puerta se abre, entrando unas tres personas a la habitación. - quiero que le limpien la cara y la dejan impecable para que mañana no tengan problemas cuando sea presentada como mi prometida. - de acuerdo Alpha - contestan dos voces, la tercera se mantiene en silencio. El lider de la manada se dispone a empezar a caminar para salir de la habitación, pero cuando esta a punto de salir sus pasos se detienen. - no quiero que la consientas, o te juro que te lo cobrare, merece sentirse así de miserable - el portazo suena tan pronto como se va. Algún tiempo atrás pensé que los que trabajan aquí harían algo al ver mi estado, pero aparentemente prefieren callar y tan solo mantenerse hablando en los pasillos de esta mansión. Solo crean rumores, unos donde ponen al Alpha como salvador, mientras yo, yo solo soy una estúpida pueblerina que esta en la boca de todos. Llevo las palmas de mis manos al frio piso, sintiendo como el liquido rojo comienza a manchar mi piel, mientras intento con todas mir fuerzas que las lagrimas paren. No quiero que ellas me vean así, no quiero parecer mas patética de lo que ya lo soy. - preparen unas compresas con hielo para la señorita, y traigan su desayuno también - escucho la voz de la señora Rosa. - pero... - que lo hagan, ¡rápido! - no deja ni que objeten nada cuando se escucha la orden fuerte y clara. Otra vez se escucha como la puerta es cerrada con fuerza, permitiendo que pueda alzar mi rostro para observar como la señora Rosa en cuestión de segundos se encuentra en frente mío, mirando con horror el desastre de sangre que hay en el suelo y en mi rostro. - mi niña, ¿Qué te ha hecho? ¿Por qué al escuchar esa pregunta aquellos que se sienten mal tienen mas ganas de llorar? - h-ha...ble d-de...mas. En esto me convirtió, en una mujer que no puede ni hablar. Quisiera gritar tan fuerte hasta que pierda la voz, probar si eso puede liberarme de mi tormento. Pronto veo como la señora Rosa agarra un paño con agua para comenzar a pasarlo desde mis mejillas para abajo en mi rostro, mostrando una delicadeza que extrañaba, una que no había sentido, no una verdadera. El paño es pasado por mi piel, por mi nariz, para luego salir completamente rojo, debiendo meterlo en una vasija con agua buscando limpiar aquella sustancia. - pensé que no haría nada ya que la ceremonia de compromiso es mañana, creí que estarías a salvo, pero se atrevió nuevamente a tocarte. Lo hizo y lo hara, seguirá causándome tanto daño como pueda, hasta que se sienta completamente saciado. - todo cambiara, ya lo veras mi niña, volverás a sonreír - intenta alzar mi rostro con un sumo cuidado de no lastimarme, encontrando en mis ojos mi completa agonía, una que la asusta y no puedo ocultarlo en los gestos de su rostro. La señora Rosa sigue limpiando mi rostro tanto como es posible, pero la sangre sigue y sigue saliendo, haciendo que ella se asuste por tal situacion pero yo no, después de todo esto me paso varias veces en las mazmorras, y nadie me limpio o me curo. Bote demasiada sangre, pero eso no es suficiente para llevarme a mi muerte, después de todo los seres sobre naturales se curan sus heridas internas rápido, pero eso no evita que el Alpha sepa perfectamente como golpear para que no muera, pero duela como el infierno. De un momento a otro siento las manos de la mujer enfrente mío en mi rostro, llegando hasta mi nariz para inspeccionarla. - por la diosa luna, menos mal no esta rota, pero sangra demasiado, esto no suele ser normal. ¿Existe algo normal en esta situacion? - de acuerdo mi niña, vamos a levantarte - expresa antes de con todas sus fuerzas hacer que termine sentada en la cama, admirando la expresión de quien ha sido la unica mujer con la cual he podido hablar desde que llegue a este lugar. Sus ojos se concentran en los nuevos moretones que se dejan notar en la piel de mis brazos, unos que se encontraban ayer, unos que de seguro surgieron cuanto me agarro con fuerza para luego aventarme contra la pared. ¿Qué significa ver todo tu cuerpo marcado por cicatrices, sentir que no tienes fuerzas mientras todo tu ser comienza a no importarle lo que le pueda pasar? - todo cambiara, todo cambiara - repite una y otra vez mientras descubro que no me quedan ya lagrimas por soltar - mañana vamos a alistarte y con ayuda de la Diosa Luna todo será mejor, solo debes ser fuerte, valiente. Creí en algún punto de mi vida que lo era, ahora me doy cuenta que no. Solo necesite de alguien mas fuerte y despiadado para que mi castillo de cartas se derrumbara en picada. - ma...ta...me - suplico dejando notar el tono ahogado de mi voz, uno sin ganas, uno sin fuerzas, uno que le cuesta completamente pronunciar siquiera una silaba. Quizás se deba a la vez en que mantuvo mi boca abierta con un aparato por doce horas seguidas. - mi niña - la señora Rosa intenta tomar mis manos, unas que están manchadas de sangre - se lo duro que esto es, y no soy nadie para pedirte algo, pero no debes morir, no le des el gusto. Al contrario, creo que eso lo haría enfurecer, ver como su posesión se perdió antes de que pudiera arruinarla completamente. Eso es algo que no le gustaría en lo mas mínimo. - H-haz..lo, ma...ta...me - ella niega repetidas veces, mueve su cabeza de un lado a otro tan frenética como puede hasta que la puerta de mi habitación nuevamente es abierta. Las dos mujeres entran rápidamente, llegando hasta encontrarse en frente de la señora Rosa, quien les da las indicaciones de limpiar el piso, mientras la otra solo deja la bandeja de mala gana en la cama para salir apurada de la habitación. Siento como la tela fría llena de hielos es puesta sobre mi nariz bastantes minutos en los cuales nos mantemos en el silencio, uno tormentoso para mi cabeza, uno donde siento una que otra mirada de quien limpia mi sangre. ¿Qué historia estará pensando?, ¿acaso piensa que lo merezco, o siente celos por mi situacion? Eso sentían todas cuando llegue, me pregunto si quieren cambiar de lugar conmigo, mas que dispuesta aceptaría, desde el primer instante lo hubiese hecho, si me decían que debía abandonar la manada y nunca mas volver también lo haría, cualquier cosa no me importaba. Nunca quise esto, siempre sentí el temor en mi cuerpo, uno que me alertaba de lo que vendría, uno que como estúpida pensé que diciéndole a mis padres todo cambiaria. Poder y dinero. Todo se puede lograr con ello, nada es importante cuando lo tienes, muchos harían lo que sea para conseguirlo. Dicen que nunca se conoce verdaderamente a una persona, que solo vemos lo que nos quieren dejar ver, que todo es manipulada, y solo se logra ver la verdad de quien se es cuando están en la oscuridad, donde los demonios se apoderan del cuerpo, donde nos damos cuenta que el infierno no esta tras juzgarnos después de la muerte. El infierno es aquí entre los vivos, donde estamos rodeados de verdugos que no tienen ningún tipo de compasión. - mañana será un buen día - expresa la señora Rosa tras quitar el paño con hielo de mi nariz - estate preparada. Mañana se dictara mi sentencia de condena; jamás estaré lista para ella.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD