24

1453 Words

A Valentina se le partió el corazón al observar cómo, después del desayuno de un radiante día, entre gritos, lloros y pataleos, un par de capataces condujeron a Bárbara por el camino de las minas de carbón. Aquel infierno sería demasiado para una niña poco acostumbrada al trabajo pesado y para quien el no llevar más que el pequeño taparrabos, como única prenda, no hacía sino adherir sufrimiento a su ya de por sí desdichado destino. Pero sus propias preocupaciones eran lo suficientemente grandes para prestarle demasiada atención a la linda pelirroja. Pascual no le había quitado la mirada de encima desde su llegada al comedor y ahora, mientras trabajaba en los cimientos de la muralla de piedra, podía notar, en la expresión de su rostro, el esfuerzo realizado para no descargar el látigo sob

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD