Valentina sintió la forma maravillosa cómo la besaban unos suaves y provocativos labios, sacándola del sueño profundo, el cual la había acompañado durante la mayor parte del día. Definitivamente Bárbara tenía la sensualidad propia de una mujer con mucha experiencia, la cual su cara de niña joven e ingenua no parecía reflejar. Decidió disfrutar de aquel dulce beso en los labios por unos segundos antes de abrir los ojos, mientras llevaba sus brazos a acariciar suavemente la espalda de la mujer encargada de haberla despertado de manera tan supremamente dulce. Pero cuando una de sus manos decidió pasar hacia el pecho de la muchacha, no fue minúscula su sorpresa al encontrarse palpando un seno con un tamaño diferente a los de la linda pelirroja. Abrió los ojos para descubrir el rostro de Charlo

