Con el ánimo decaído me presente a clases, desde que había vuelto a escuchar de Jess, no podía concentrarme en solo recordar que ahora él estaba siendo feliz con alguien más. «Él ya es feliz, no lo molestes. Esther, no seas así. Él sufrió mucho mientras yo estaba saliendo con Eloy. Ahora que ya encontró la felicidad merece ser feliz. Antes de ser la persona que amas es tu mejor amigo, él merece ser feliz. Estoy segura que él lo haría por mí. Además, prometí dejar de pensar en él» — ¿Esther? ¿Estáis de acuerdo? Preguntó la maestra. La atención de los demás y la de un chico de cabello castaño y ojos café claro recayó sobre mí. La maestra esperaba una respuesta a una pregunta que no había logrado escuchar. — Eh, yo... Lo siento, maestra. ¿Puede repetirme una vez más su pregunta? Por favo

