Cap. 2 “Cerca de la felicidad”

1392 Words
El animado ambiente de España me sorprendió, no era como mi querido país pero tampoco pasaba desapercibido. Hacía un año que había llegado aquí, sin embargo, nunca dejaba de sorprenderme de todo. Por un largo tiempo, no salía a las calles desde que una vez casi me perdía había quedado traumada. Hoy nuevamente me arriesgaba, pero, es que no soportaba estar más encerrada en mi dormitorio y en el campus. Seguramente cuando volviera mi madre me haría miles de preguntas, mis hermanos eran capaces de hacerme un interrogatorio de un día completo. «No, no puedo dejar que se burlen de mí. Debo experimentar ahora que tengo la oportunidad» Sí, sé que se estarán preguntando qué sucedió conmigo y Eloy. No me digan que no, porque yo también me preguntaría eso. Eloy y yo hemos roto hace un año. Nuestros destinos se separaron por varias cosas. Aún recuerdo ese día con tristeza. ^* ^* ^* ^* Mi ciclo escolar en la escuela de Filosofía y letras había comenzando, en ese momento la escuela había hecho un convenio con una prestigiosa universidad de Madrid. Por lo que, para celebrarlo le darían la oportunidad a tres alumnos de estudiar en su campus. Emocionada le conté a Eloy, quien me brindó todo su apoyo. Estuvo al tanto, me llevaba comida y cosas que necesitaba mientras redactaba. La manera en la que elegirían a los afortunados sería escribiendo un ensayo sobre la historia de nuestro país. Por días me estuve quemando la cabeza, me desvelaba escribiendo, hasta que finalmente fue el día de entregar nuestro trabajo. Al fin pude tener descanso, Eloy también se mantenía realizando un trabajo que le habían pedido. Con dedicación le brinde todo el apoyo que él me había dado durante mi trabajo. Los días pasaron, finalmente dieron los resultados. Los maestros y mis compañeros me brindaron una sincera felicitación, sorprendentemente había ganado el primer lugar. — Bueno, señorita Esther, mis sinceras felicitaciones. Usted y dos compañeros más ahora forman parte de nuestros alumnos, tiene dos días para que haga los trámites correspondientes, al tercer día nos estaremos yendo. Indicó una joven mayor que yo. — Gracias. La noticia me alegró el día, con emoción fui a mi casa, mi madre y mis hermanos me hicieron una comida para felicitarme. Eloy me miró con una triste mirada. Después de que la alegría pasó, el peso de la tristeza recayó sobre mí. Había ganado, yo me iría a Madrid, dejaría por años a mi familia y no vería a Eloy. — Eloy... Yo... Comencé a decir, las palabras parecían haberse estancado en mi garganta. — Antes de que digas algo, quisiera decirte una noticia. Me interrumpió tomando mis manos. — Está bien. — ¿Recuerdas el trabajo que me habían pedido? — Sí, lo recuerdo. Sus ojos se iluminaron, una sonrisa se dibujó en su rostro. Una buena noticia se avecinaba, de eso podía estar segura. — Mis maestros me inscribieron a un concurso, al cual gané y me han ofrecido una beca en su campus en New York. Concluyó con una triste sonrisa. Con felicidad lo abracé, finalmente su esfuerzo se veía reflejado, yo sabía que él lograría algo grande. — ¡Felicidades, cariño! Exclamé con una brillante sonrisa mientras lo abrazaba fuertemente. Nuestra felicidad duró un momento, de vuelta nos invadió la tristeza, sabíamos que nuestra bonita relación acabaría. Todo formaría en un agradable recuerdo. — Parto en dos días, creo que este será un adiós para los dos. Mencionó con una voz cargada de tristeza. — Sí, aunque no sea fácil, creo que debemos de aprovechar de esta oportunidad que nos da la vida, ¿No lo crees? Dije abrazándolo una vez más. Sus brazos me envolvieron, silenciosamente nuestras lágrimas se desbordaron. El romance, el amor y el cariño quedaría atrás, nuestros sueños estaban más cerca y no podíamos dejarlos. ... El día de nuestra partida había llegado, mi madre y mis hermanos me habían acompañado al aeropuerto. En sus rostros se reflejaba la tristeza y la felicidad. En mi interior tenía una lucha, no quería llorar, quería que ellos se quedarán con una impresión fuerte de mí, que ellos no se preocuparan. Aunque, sabía que aquello era imposible. Las lágrimas de mi madre me contagiaron, la abracé con fuerza, aspiré su fragancia, la memorice y me despedí de ellos con los ojos húmedos. Había fallado en mi meta de dejarles una impresión imponente. Por otro lado, Eloy me miraba con tristeza, esta era la última vez que nos veríamos hasta quien sabe cuando. Habíamos compartido muchos momentos felices y difíciles, ahora cada uno iría a perseguir su sueño. — Te deseo lo mejor, suerte. Le dije con una sonrisa. — Tú también, espero que cuando nos volvamos a ver, hayas conseguido tu sueño. Respondió con una sonrisa. Él se dirigió a la fila, lentamente vi como su rastro se desvanecía hasta que le perdí por completo. El turno de irme me llegó, mis dos compañeros y yo nos despedimos una última vez de nuestros familiares. La encargada nos dirigió por aquel vasto lugar, hasta que lentamente fui perdiendo de vista a mis seres queridos. Una punzada me invadió, el dolor era fuerte, era un pago demasiado alto que tenía que sufrir para alcanzar mi mayor sueño. El cual era convertirme en una escritora. Abordamos el avión, a medida que este tomaba vuelo, sentía como mi corazón se quebraba en mil pedazos. Mi vida en mi país quedaría atrás, todo quedaría ahí. «Espero que todos se mantengan saludables mientras no esté.» ^* ^^* ^* ^* Así fue como llegué aquí, ahora ya andaba como pez en el agua. De vez en cuando hacía videollamadas con mi familia, ya que las clases me tenían ocupada, asimismo, la diferencia de horario era muy evidente. Por otra parte, Ángel y yo aún seguimos en contacto, a veces suelo hablar con su novia, esa chica aún permanece a su lado, actualmente los dos se encuentran estudiando para convertirse en pintores. — Entonces, ¿cuándo vendrás? Me preguntó Emy con entusiasmo. — Hoy mismo tomaré un vuelo, solo me quedaré unos seis días, los chicos de ahora me han elegido como su delegada. Respondí regresando a la universidad. — Bien, esperaré por ti. Ya verás que Ángel se pondrá feliz de verte de nuevo. — Espero pasar un buen tiempo con ustedes, además, le llevaré unos bonitos regalos. Dije mientras metía los artículos que había comprado. — Te esperaremos en el aeropuerto, por favor, avísame cuando vengas. ¿Sí? — De acuerdo, Emy. La llamada entre nosotras acabó, mis compañeros me daban su lista y su dinero, todos querían que les trajera algo delicioso de mi país. «Al fin veré a mis seres queridos, al menos unos días serán suficientes.» Pensé con una sonrisa. ^°^°^° Bonus ~ ¿Puedes hacerlo? Una pequeña Esther, de cabellera castaña y con una bella sonrisa, preparaba sus escritos y leía con voz fuerte, clara y concisa. Ya que, estaba a punto de presentarlos ante el jurado, su padre, un importante escritor le había conseguido entrar al concurso, a pesar de tener una edad menor. Si conseguía impresionarlos, sería la primera escritora joven en conseguir tan prestigioso título. — Esther, ya casi es tu turno. ¿Estás lista? Preguntó un hombre con cabellera castaña oscura, mirando con entusiasmo a la antes aludida. — Sí, papi. Tu asistente me ha dado los escritos que tú has editado. — Bien, pequeña. Haz tu mejor esfuerzo, no dejes que los nervios te ganen. Puedes hacerlo. Le animó con entusiasmo. La pequeña Esther sonrió, con orgullo se levantó, lista se encaminó hacia el escenario. Dispuesta a representar a su padre y con la ilusión de emprender su camino en la escritura. ~°~°~°~ Esther actual. — Esther, linda. Me traes esos ricos dulces que trajiste la última vez, por favor. — Y a mí una botella de tequila. — Un mezcal, mejor. — No, pídelo tú, yo quiero mi tequila. Decían los compañeros de Esther, mientras ella continuaba acomodando su ropa en la maleta. — Tranquilos, chicos. Les prometo que traeré todo lo que me pidan, solo si les encargo lo del peso, ya que si se pasa del permitido me cobran extra. Indicó Esther con una pequeña sonrisa. — Sí, no te preocupes, Esther.
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