La llegada a la majestuosa ciudad de los rascacielos fue tranquila, con organización nos llevaron a un autobús que se encontraba esperándonos fuera del aeropuerto.
El transcurso del viaje no duró mucho, rápido llegamos al lujoso hotel donde nos quedaríamos el resto de toda de esta semana. Jessica miraba con detenimiento la extravagante y lujosa decoración, y por si fuera poco, el lugar parecía un congelador.
— No sé cómo soportan este frío.
Mencioné mientras me frotaba mis manos contra mi cuerpo, generando un poco de calor.
Los tutores de aquel lugar se reunieron con la nuestra, la cual nos dirigía su mirada seria.
— Es magnífico, si por alguna razón volviera a viajar seguro que vendría aquí.
Mencionó Jessica sonriendo y mirando todo a su alrededor.
— Bueno, yo no opino lo mismo. El frío y yo no fuimos hechos el uno para el otro.
Mencioné temblando.
La tutora nos dirigió al séptimo piso de aquel lugar, a cada uno nos asignó una habitación, nos mencionó las reglas y lo que cada uno debería hacer si quería hacer algo o salir de ahí. Visitar el lugar no iba a ser nada fácil, ella siempre nos la pondría difícil.
Entre el séptimo y décimo piso se distribuyó el grupo de 38 alumnos. Me había tocado el piso octavo, al entrar a la habitación quedé deslumbrado por las blancas paredes que contrastaban con el piso n***o de mármol.
Una increíble vista se muestra a través de los grandes ventanales de esta misma, las cortinas son de un color verde oscuro. La habitación funciona con tecnología, con un toque puedo cerrar o abrir las cortinas. Un enorme televisor está frente a una pequeña sala, más adelante en un lugar más discreto se encuentra el dormitorio.
Una gran cama con unas sábanas color morado están perfectamente tendidas, al sentarme en ella puedo sentir la suavidad y como cada músculo de mi cuerpo se relaja.
— Ah, al menos esto lo vale.
Me digo a mí mismo.
La noche aún está presente, el vuelo sólo había tomado unas dos horas, el día de mañana sería el primer día. En este mismo hotel se celebraría la conferencia.
«Sería genial preguntarle a Ángel sobre lo que quería decirme esta tarde» pensé con curiosidad.
Mis párpados se sentían pesados, mi cuerpo parecía estar siendo reclamado por la gravedad de aquella habitación, sin resistirme dejé que la suavidad me envuelva.
«Mañana será otro día, con certeza le preguntaré» me dije a mí mismo antes de quedarme dormido.
...
El resto de la semana habíamos asistido a la conferencia, los temas que habíamos tomado me servirían en un futuro de eso estaba seguro.
En toda esta semana, los encargados de la universidad de New York nos habían asistido, hoy sería la clausura de este magnífico evento. Los anteriores chicos nos habían asegurado que los mejores alumnos de su generación vendrían a presentarnos sus trabajos, además, de que el investigador nos daría la conclusión y unos importantes consejos.
Jessica había venido a mi habitación con entusiasmo, la maestra nos concedió un tiempo libre después de esta última presentación.
Las vacaciones comenzaban después de este evento, regresando a Toronto sólo entregaríamos por correo nuestro trabajo y podríamos disponer de un mes.
En este año, me disponía volver a casa, a pasar mis vacaciones con mis padres, ya tenía bastante que no los veía, hablar con ellos casi era imposible. La diferencia de horario y sus trabajos nos lo complicaba.
Al llegar a la sala de conferencias me sorprendí al ver una silueta conocida. Ese cabello n***o y un poco ondulado lo podía reconocer a dónde fuera.
«¿Será que si es él? ¿Qué hará aquí? ¿Habrá venido con Esther? Entonces, ¿la veré? Aunque, eso no tiene sentido, Esther no está estudiando nada relacionado a mi carrera, pero, ¿quién sabe? Espero que por alguna razón haya venido»
La esperanza en mi corazón comenzó a crecer, al fin después de un largo tiempo la vería, aunque fuera con él, no me importaba. Ya sé que la había estado tratando de evitar, pero si ella realmente estaba aquí no podía hacerlo más.
Me acerqué a toda prisa a aquel muchacho, quien venía en buena compañía, por un momento pensé que era Esther, pero todo se vino a bajo cuando observé su cabello castaño y su voz era distinta.
— ¿Eloy?
Dije mientras tocaba su hombro.
Él volteo a verme con la misma expresión que yo lo miraba, los dos estábamos sorprendidos de encontrarnos. Quien iba a decir que nos encontraríamos en este lugar.
— ¿Jess?
Preguntó anonadado.
— ¿Qué haces aquí? ¿Vino Esther contigo?
Pregunté sin dejar de buscar detrás de él y los alrededores.
«¿Dónde Diablos la ha dejado? ¿Por qué no está con él? ¿Por qué está con esta chica? Oh, no. Espero que no se haya atrevido a dejarla por ésta»
La mirada sorprendida de Eloy prevalecía sobre mí, la chica nos miraba con curiosidad. Me detuve a mirar detenidamente a esta joven, sus ojos eran de un café claro, su piel clara y su cabello castaño ondulado, se veía linda. Pero nada comparado a mi bella amiga.
— Estoy por el congreso, somos los representantes de esta generación. Y con respecto a Esther, como ya te has dado cuenta, ella no está aquí. Antes de que me quieras golpear, déjame decirte que ella y yo hemos terminado hace un año. Pensé que ella te lo había dicho.
Respondió con tranquilidad.
«Mmm... Tal vez me lo hubiera dicho si no la hubiera ignorado»
— ¿Por qué terminaron?
Pregunté confundido.
Algo no me cuadra en esta historia. Se supone que su amor entre ellos era muy grande, se profesaban un amor inquebrantable. No puedo creer que de la nada se había acabado.
«¿Será que la dejó por esta chica? Más le vale que no sea así, según por eso decidí dejarla atrás y respetar su felicidad para que me salgan con esto»
— ¿No la dejaste por esta chica, verdad?
Pregunté receloso.
Eloy lanzó una de sus típicas sonrisas, me miró con asombro y tomó mis hombros.
— Oh, no. Te juro que no fue eso. Yo me gané una beca para estudiar aquí, y ella se fue a estudiar a Madrid, gracias a un convenio que hizo su escuela. Por eso, los dos decidimos romper.
Respondió con una sonrisa.
— ¿Qué? ¿Estás hablando en serio?
Pregunté aún con desconfianza.
— Sí, por cierto, te presento a Ely, ella es mi amiga. Ely, él es Jess, un conocido mío.
Indicó con amabilidad a la chica que me sonrió.
— Mucho gusto, Jess.
Dijo ella con una voz dulce.
— Gusto en conocerte.
Respondí con una ligera sonrisa.
«Esther ahora está sola, eso quiere decir que puedo intentar volver con ella. Esta vez no la dejaré por nada, ahora lucharé por su amor. Aquel del cual pensé que todo estaba perdido»
El auditorio ya estaba lleno, era momento de que esto comenzará.
— Me dio gusto volver a verte, Jess. Espero que veas a Esther, si te la encuentras mándale mis saludos, ¿Sí?
Dijo Eloy despidiéndose de mí.
La chica se encontraba arriba del escenario con un micrófono.
— A todos los alumnos se les hace la cordial invitación de tomar sus respectivos asientos, por favor.
Mencionó ella amablemente.
«Necesito hablar con Ángel urgentemente, necesito respuestas, estoy seguro que él las tiene»
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Bonus
~ Intentando localizar a Ángel
Al siguiente día, le envié un mensaje a mi amigo Ángel, con la esperanza de que me contará lo que no pudo decirme ese día. A la espera, fui a la conferencia. En ningún momento pude revisar mi celular, ya que nuestra tutora se mantenía alerta y le llamaba la atención a quien sorprendiera usándolo, eso sin mencionar que los anotaba en su lista.
Después de las conferencias y demás actividades quedaba exhausto, mi amigo Ángel me decía que no tenía tiempo para responderme una llamada, fatigado le decía que estaba bien, que ya hablaríamos el siguiente día. Sin embargo, la llamada se postergó.
Luego de que me enterará por Eloy de los acontecimientos que habían transcurrido todo este tiempo y que Ángel me había ocultado, quería tomar el primer vuelo a México para encararlo, que me explicará por qué ocultó tan importantes hechos.
«Ah, Ángel, tenemos algo pendiente que hablar»