CAPÍTULO 10: EL VELO RASGADO

1541 Words

El búnker estaba sumido en un silencio sepulcral, pero en la mente de Evangeline, estallaba una tormenta de fuego. En su sueño, no había crucifijos ni salmos. Solo estaba la piel de Dorian, caliente y sudorosa, presionándola contra una pared de mármol. Sentía sus manos grandes, esas que habían matado a hombres, recorriendo sus muslos con una urgencia que la hacía gemir en sueños. Soñaba con el roce de su barba contra su cuello, con el peso de su cuerpo hundiéndola en la cama, y con esa parte de él, esa virilidad oscura y poderosa que la reclamaba como suya. En el sueño, ella no huía; ella lo rodeaba con sus piernas, entregándose a un ritmo frenético que la hacía arder por dentro. Evangeline se despertó de golpe, con el corazón martilleando contra sus costillas. Estaba empapada en sudor, l

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