Cuando se ama de verdad.

2605 Words
Narra Ayalen: Quería escapar de mí misma, algo que relativamente es imposible, pero como sí mi subconsciente tratara de jugarme una broma desagradable una voz dentro de mí me gritaba de manera insistente: “huye que ya se acerca” «¿Huir?, pero ¿de qué o de quién?» Esa voz parece ser el producto de mi desesperación y amargura, sin embargo, siempre que la puedo escuchar la marca de nacimiento con forma de peonía que tengo en mi espalda calienta al punto de sofocarme y pienso que no es normal. —¡Ahhh, madre mía! —Tras soltar un grito lastimero, veo como una de mis plantas favoritas se marchita y no sé qué me causa más agonía sí ver morir a mis flores o el ardor que no deja de calentar en mi espalda por lo que la agarre y tras pasarle la mano, lamentándome por haberla descuidado. Mi incomodidad desapareció y aunque ya no me parece extraño al girar el rostro vi como mi planta volvió a tomar lentamente ese tono verde que me indica que aún no se ha marchitado por completo y eso fue suficiente para animarme un poco más. «¿Será que poseo magia y ni siquiera soy consciente de eso?» pienso tontamente esa pregunta sarcástica porque la respuesta es clara y por más que quiera fantasear no sería realidad. No obstante, mi pequeño trance de alegría y asombro vuelve a oscurecerse, desapareciendo en la neblina de mi mente cuando pienso que si en realidad poseyera algo de magia podría revivir a mi amado y la tristeza me invade. Se siente feo haberlo tenido todo y pasar a tener nada en un abrir y cerrar de ojos porque yo era: una esposa feliz, una mujer con una vida realizada y una doctora que obtuvo innumerables títulos. Pero como si la vida se ensañara contra mí, ahora no soy más que una chica desdichada que siente un vacío inmenso como si estuviera totalmente hueca. —Mark amor mío, ¿dime cómo me acostumbro a vivir sin ti? Esta soledad me agobia — clamé mirando al cielo, queriendo albergar esperanza de que su espíritu pudiera escuchar mi lamento. Me encuentro hecha un ovillo, tirada en el piso frío de la terraza de mi aposento donde viví hermosos momentos con mi amado cuando escuché a mi madre llamarme. —Ayalen — hace silencio y vuelve a llamar— Ayalen cariño mío, al menos respóndeme. — Logro sentir el pánico a través de su voz, pero aun así no tengo la fuerza para responder, pues mi garganta se trancó y me cuesta pronunciar palabra alguna. Por el cristal de la puerta que da a la terraza puedo ver que me busca con desesperación mirando por toda la habitación y tras no encontrarme se golpea la frente como si recordara algo que debía ser obvio. —¡Está con las flores! — exclama aliviada y le veo sonreír al mismo tiempo que me visualiza. — Necesito decirte algo hermosa mía— me dice dando pasos silenciosos y muy pausados, llegando a mi refugio. “Mi pequeño jardín” Las flores son mis mejores amigas me sirven de consuelo, pero solo por momentos. Ella se agacha hasta quedar muy cerca de mí y me toma por los brazos ayudándome a sentarme. Si parezco alguien que se le ha muerto el espíritu, luego de la muerte de Mark todo dejó de importarme, él era mi primer amor, ese chico que se robó mi corazón cuando apenas éramos unos críos, quien me propuso matrimonio cuando nos graduamos de la universidad y al hombre que juré amar hasta que la muerte nos separé. Qué injusto fue que ciertamente la muerte nos separó, tan solo teníamos cinco años de matrimonio, hace tres meses que dejo este pedazo de mi alma rota y en soledad. —Mi vida. — Me saca mi madre de la nebulosa en la que me sumergí de repente. Ella toma con suma sutileza mi mentón y veo sus ojos cristalizados por lo que no evité romper en llanto. —Mamita quisiera ser más fuerte, dime como sigo adelante con este dolor, siento que mi pecho arde. Lo extraño tanto mamá, como hago para seguir viviendo sin su amor, porque siento que mi vida dejó de tener sentido. Mi voz salió sumamente ronca por todo lo que he llorado, aún no sé cómo puedo hablar. La veo desviar la mirada y pasarse el dorso de la mano por la cara, y sé con exactitud que intenta secar sus lágrimas queriendo mostrarse fuerte delante de mí. —Perdón por ser tan cobarde, mi intención no es agobiarte con mis problemas— le digo arrepentida por dejar ver mi aflicción delante de mis padres que no merecen esta angustia, durante estos tres meses me enfoqué tanto en mí que me he olvidado de ellos. “Qué hija ni más egoísta soy” —No digas eso mi niña, es de valiente dejar ver los sentimientos y prefiero que llores y saque todo el dolor a que no compartas con nosotros tu carga y no te niego que me duele el corazón al verte de este modo. Desde hace un tiempo me pregunto: ¿dónde está la chica alegre que me hace sentir feliz? Me abracé a sus rodillas como niña buscando abrigo, y me sentí relajada cuando percibía como sus dedos me peinaban el cabello que supongo tener alborotados, puesto que llevo días sin peinarme, pues estoy totalmente descuidada. —Tienes que aprender a vivir con el dolor, es duro, pero con el tiempo se convierte en parte de ti Ayalen. También está el hecho de que eres una mujer muy joven y estoy segura de que este corazón. — Me colocó una mano en el pecho y yo quiero negar a su palabra, pero solo me quedé en silencio escuchando como volvió a decir: — Puede que encuentre alguien más por quien volver a latir con intensidad. —No madre, el lugar de Mark no le será dado a nadie más, él será mi único esposo, porque no creo que otro hombre me haga sentir la mitad de lo que él lograba en mí— le aclaro contradiciendo sus palabras y la veo sonreír. Todavía podía sentir el aroma de mi esposo, a pesar de que hace tres meses que falleció, y para mí el tiempo pasaba lento, pero al mismo tiempo rápido. Lento porque aún lo buscaba olvidando que ya no está y rápido porque siento como si hubiera sido ayer el momento de su partida; cinco años de matrimonio se han evaporado en un abrir y cerrar de ojos. —Eres una mujer joven, y Mark habría deseado que siguieras adelante, sé que su espíritu sufre al verte así. Vuelve a trabajar, adoras lo que haces no pierdas eso también. — Propuso Rouse, así se llama mi querida madre. Sé que trata de animarme con esta propuesta, conoce bien la afición que siento por mi trabajo. Tratar con niños es mi debilidad, y también era la de mi esposo por eso habíamos decidido crear nuestra clínica pediátrica. Él vivía tanto los momentos que compartía con sus pacientes que siempre quise darle la sorpresa de un bebé y cuando al fin lo pude lograr la alegría nos duró muy poco porque a penas con un mes y medio de gestación perdí el embarazo. —Tienes razón mamá, Mark hubiera querido que siguiera adelante con la clínica y eso es lo que voy a hacer. — De repente dialogar de lo que amaba mi esposo me animó a levantarme y darme cuenta de que debo mantener nuestro esfuerzo, porque si continúo aquí llorando y dejo que la clínica se vaya abajo, no podré perdonarme nunca. —Tu padre y yo hemos decidido que vayas a pasar unas vacaciones a nuestra casa de campo en Hungría. Tengo la corazonada de que allí podrás aliviar un poco tu pena. — Volvió a proponerme y aunque en realidad no es que me agrade irme de viaje en estos momentos, lo haré para tranquilizar a mis padres, ellos también merecen creer que estoy mejor. Me han dado tanto que siento que nunca podré pagarles. A pesar de que no son mis padres biológicos se han esforzado para que no necesite conocer a esas personas que me dejaron abandonada delante de su puerta, justamente en Hungría. —Sé que vas a ese lugar para complacerme, veo que tu sonrisa forzada lo dice todo. — Mi madre examina mi rostro buscando algo en mí. —Mamá, iré— le agarré una mano y dejé un beso sobre ella. — Quiero ir— volví a repetir mientras ella acariciaba mi rostro. —Además, sabes que no me entristece estar en esa casa, total no tengo recuerdo de cuando me abandonaron, apenas era un bebé, tampoco me interesa saber nada de esas personas que me engendraron porque tú y papá son mi familia, así que no te preocupe, solo iré a disfrutar de la naturaleza y te enviaré muchas fotografías de todas las rosas que encuentre. Las perceptibles patitas de gallo que se le crean en las comisuras de los ojos cuando se ríe me instó a pasarle la punta de mis dedos, ya que sueño con ser tan hermosa cuando tenga su edad. «Necesito alejarme para poder liberarme un poco de tantos recuerdos», reflexioné viendo todo. Habían pasado tres días y como le dije a mi madre recorrería todo el bosque, ya había caminado toda el área sur y hoy me había propuesto que iba a recorrer el lado contrario. Este terreno es muy bonito y grande con razón me había dicho mi padre que un adinerado de la zona quería comprárselo y tanto era su empeño que le ofreció dos veces su costo. —Vanidoso debe ser, quien con tanto dinero lo invierte de manera desmedida donde en el mundo hay tantos niños necesitados— refunfuño mirándome al espejo como si ese señor se encontrara frente a mí y es que no soporto las personas tan egocéntricas y presuntuosa. Decidí ponerme un maquillaje ligero con el fin de cubrir un poco mis ojeras, debido a que no quiero que los empleados me vean de este modo porque le informaran a mis padres y sí me aleje de ellos con el fin de quitarle la preocupación, debo seguir fingiendo que me encuentro bien. Al pasarme el tarco por los párpados, cierro los ojos y vuelvo a ver esos pares de ojos grises brumosos que me observan, y me causan un escalofrío que me eriza la piel de la nuca al punto de sentirme aterrada. No sé qué me sucede desde que he venido aquí nada más hago cerrar los ojos y lo veo, y es como si me transmitiera oscuridad. Es lo único que siento. Nunca me había pasado algo tan extraño como eso, aunque de por sí ya me suceden cosas raras con las flores, sin embargo, mi papá dice que eso es un don único, que las personas de corazones puros nacemos con habilidades. Una última mirada al espejo y me doy cuenta de que estoy lista por lo que tomo mi móvil junto al contador de pasos, y salgo hacia mi destino. Minutos después iba entretenida tocando cada hoja que me parecía interesante y por supuesto enviándole fotos a mi mamá, entonces escuché unos sonidos que captaron mi atención. Tengo un problema y ese es que soy demasiado curiosa por lo que no pensé en buscar qué animalito creaba tan hermosos ronroneos, y con ceño fruncido me fui aproximando más y más hacia unos matorrales. —Ven aquí hermoso— llamé sin ver qué animal era por el hecho de que suelo hablarles a los animales con la finalidad de que me tomen confianza, y a las plantas para que se sientan queridas, Mark se burlaba de mi costumbre, pero yo sí creo que las plantas escuchan. Unas hojas se removieron y me da a entender que el animal se encuentra escondido allí, pero cuando con mis manos hago espacio entre las ramas de la pequeña mata me doy cuenta de que no es una si no son dos preciosuras. —¡Uy estoy enamorada! — Musito sintiéndome asombrada con dos lobos pequeños que me ven a la espera, y por Dios que son lo más hermoso que mis ojos han podido ver. —Cachorros, ¿y su mamita dónde está? — me agache a su lado y uno se acerca a mí, para restregar su pelaje suave contra mi mano como si me indicase que lo toque y no pierdo tiempo en hacerlo le acaricié el lomo. —Eres muy confianzudo— le dejo saber y me ve como si me entendiera, entonces puedo notar que sus ojos son muy parecidos a los que suelo ver cuando cierro los míos, lo único que lo hace diferente es que no posee oscuridad y ese vacío que percibo. ★Grrrr★ me gruñe, pero no como si quisiera atacarme, por el contrario, parece que quiere comunicarse conmigo, y al mirar detalladamente su forma y la de su hermanito me doy cuenta de que parece ser una hembra y el otro un machito. —Ya sé. Me quieres decir que eres una linda loba y el señorito desconfiado es el macho. Bien ¿tienen nombres? — Cuando hago esa pregunta el otro escarba la tierra con una de sus patas delanteras. —¡Wow qué inteligente!, pero como se escucha feo llamarte tierra o suelo, te llamaré. — me quedé en silencio y a medida que pasaba el tiempo me puse la mano en el mentón, pues no sé en qué me ayuda, pero siempre que me quedo pensando en algo, suelo hacerlo. — Xavier ese será tu nombre, que significa desconfiado. La hermanita pega un salto poniendo sus patas delanteras en mi regazo y se queda viéndome a la espera del suyo y no sé si literalmente quedé loca al pasar, por tanto, pero siento que estos cachorros me comprenden. —Eres un turrón de azúcar cosita hermosa, te llamaré chispita— lloriqueaba haciendo que me riera como tenía tiempo que no lo hacía, puesto que chispita demostró su disgusto. —Vamos a mi casa les daré leche, y si su mamá no aparece los adoptaré, ¿Están de acuerdo? — esperé que ronronearan, pero se miraron entre sí y Xavier se acercó más a mi lado lamiendo mi mano. — Solo espero que su mamá sepa entender que no me los estoy robando— bromeé cargando a Chispita que pesa mucho para el tamaño que tiene. —Tú le dirás que no soy una ladrona ¿Cierto? — Alce a chispita poniéndola a la altura de mi cara —no quiero que ella me muerda. — Puse cara triste y chispita me pasó la lengua por la nariz creando que volviera a reír. —Bueno, Xavier como buen caballero a ti te tocará caminar, tu hermanita pesa una tonelada. Narrador. Luego de una exhaustiva búsqueda donde el alfa Reynier y sus guerreros no podían rastrear a los cachorros traviesos que ocultaron su aroma, haciendo que su padre enloqueciera de enfado, al suponer que un hechicero había borrado sus rastros. —¡¡Mataré a quien haya osado llevarse a mis hijos!! — rugió su lobo interno como bestia descontrolada y llena de oscuridad con sed de sangre y a pesar de que sus sentimientos son totalmente nulos suponer que los tienen sus enemigos es algo que no le agrada, puesto que estos dos pequeños son su príncipe y princesa más jóvenes.
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