Ediet observó con satisfacción como Danna se ponía nerviosa al verlo. Le encantaba verla sufrir. Era su venganza por todos los años que le había hecho la vida imposible en la universidad y en el bufete. Danna era una abogada brillante, pero también una arpía arrogante y ambiciosa qué no se detenía ante nada para conseguir lo que quería. Ediet la odiaba con toda su alma y no iba a dejar que le quitara el caso de BioTech.
Ediet también había trabajado duro en ese caso. Había investigado a fondo la empresa demandante, una compañía farmacéutica llamada PharmaCorp, y había encontrado varias pruebas que demostraban que no tenía derecho a reclamar las patentes de BioTech. Ediet estaba seguro de que su propuesta era mejor que la de Danna y de que don Carlos se la daría a él.
-Bueno Danna, adelante -dijo don Carlos-. Cuéntanos tu propuesta para el caso de BioTech.
Danna empezó a hablar con voz temblorosa. Explicó que su estrategia consistía en demostrar que las patentes de BioTech eran originales y válidas, y que PharmaCorp las había copiado ilegalmente. Para ello, se basaba en los testimonios de los científicos de BioTech, en los documentos internos de la empresa y en los informes de expertos independientes.
Ediet escuchó con atención y tomó nota de las debilidades de la propuesta de Danna. Había varios puntos débiles qué podía atacar. Por ejemplo, los testimonios de los científicos podían ser cuestionados por su falta de objetividad, los documentos internos podían ser manipulados o falsificados y los informes de expertos podían ser rebatidos por otros expertos.
Cuando Danna terminó su presentación, don Carlos le hizo algunas preguntas sobre los detalles técnicos y legales de su propuesta. Danna respondió con solvencia, pero Ediet notó qué se ponia cada vez más nerviosa.
-Muy bien, Danna -dijo don Carlos-. Gracias por tu presentación. Ha sido muy interesante y completa.
-Gracias don Carlos - dijo Danna con alivio-. Espero haberle convencido.
-Veremos, veremos -dijo don Carlos-. Ahora le toca el turno a Ediet. Ediet, ¿que nos puedes contar sobre tu propuesta?
Ediet se levantó con una sonrisa confiada y se dirigió a la pantalla. Conectó su portátil y empezó a hablar con voz firme y clara.
-Mi propuesta para el caso de BioTech es diferente a la de Danna -dijo Ediet-. Yo no voy a centrarme en defender las patentes de BioTech, sino en atacar las de PharmaCorp. Voy a demostrar que PharmaCorp no tiene ningún derecho a demandar a BioTech, por que sus patentes son inválidas e ilegítimas.
Ediet explicó que su estrategia consistía en demostrar que las patentes de PharmaCorp eran anteriores y genéricas, y que no cubrían las innovaciones específicas de BioTech. Para ello, se basaba en los registros públicos de patentes, en las publicaciones científicas y en las sentencias judiciales previas.
Danna escuchó con incredulidad y rabia la propuesta de Ediet. Era una propuesta audaz y original, pero también arriesgada e imprudente. Danna pensó que Ediet estaba jugando con fuego al atacar a PharmaCorp, una empresa poderosa y con influencias. Además, su propuesta tenía varios agujeros qué podían explotar. Por ejemplo, los registros públicos de patentes podían ser incompletos o ambiguos, las publicaciones científicas podían ser contradictorias o desactualizadas y las sentencias judiciales previas podían ser irrelevantes o impugnables.
Cuando Ediet terminó su presentación, don Carlos le hizo algunas preguntas sobre los aspectos prácticos y éticos de su propuesta. Ediet respondió con seguridad, pero Danna notó qué se ponía cada vez más arrogante.
-Muy bien, Ediet -dijo don Carlos-. Gracias por tu presentación. Ha sido muy original y creativa.
-Gracias, don Carlos -dijo Ediet con orgullo-. Espero haberle impresionado.
-Veremos, veremos -dijo don Carlos-. Ahora voy a deliberar con Luisa y os daré mi decisión en breve. Por favor, esperad afuera.
Danna y Ediet salieron de la sala de reuniones y se sentaron en unos sillones del pasillo. Se miraron con odio y se lanzaron unos reproches.
-Qué propuesta más absurda -dijo Danna-. No tienes ni idea de lo que haces. Vas a perder el caso y a arruinar tu reputación.
-Qué propuesta más aburrida -dijo Ediet-. No tienes ni pizca de imaginación. Vas a aburrir al juez y a perder el caso.
-No seas ridículo -dijo Danna-. Mi propuesta es sólida y profesional. La tuya es una locura y una irresponsabilidad.
-No seas cobarde -dijo Ediet-. Mi propuesta es innovadora y efectiva. La tuya es una copia y una mediocridad.
-No tienes ni idea -dijo Danna-.
-No tienes ni gracia -dijo Ediet-.
Se quedaron callados y se miraron con desprecio. Ambos estaban seguros de que su propuesta era mejor que la del otro y de que don Carlos se la daría a ellos. Ambos estaban dispuestos a luchar por el caso de BioTech hasta el final. Ambos ignoraban qué don Carlos tenía una sorpresa para ellos qué cambiaría sus vidas para siempre.