-Los días pasaban, por ahora eran tranquilos, yo seguía asesinando a mis desleales socios, Mía cada día estaba mejor- -Su herida había sanado, yo estaba desesperado, ya había pasado tanto tiempo sin hacerle el amor, creo que solo con verla desnuda yo me correria- -Hoy ella volvía a la oficina, la vi mientras se vestía, tenía un conjunto de ropa interior color azul, su cuerpo cada vez era más bello.- -Me hice detrás, pasaba mis manos suavemente por ese cuerpo del pecado.- -¿Que deseas señor Santori?- pregunto -Mia te necesito- -Tome su mano, hice que tocara mi virilidad, quería que notara como me tenía- -Ella se dio la vuelta, la vi caminar hasta la encimera, se subió en ella, lentamente abrió las piernas.- -Mia- -Sus deseos son órdenes señor Santori- -Baje mi pantalón en seg

