-Era increíble ver mis manos temblar mientras bajaba el vestido de Mía- -Podia ver su lencería, mis dedos tocaba suavemente la tela, quería marcar un camino, sentía las texturas.- Podia ver como la piel de se erizaba- No era ajena a mi tacto- -Uno que otro beso se posaba en su cuello y espalda, la giré, quería ver su rostro, esta noche sobraran las palabras para expresar lo que los dos deseábamos- -Sentí sus manos en mi pecho, poco a poco iba soltando los botones de mi camisa. Sus manos estaban en mi piel, yo me apresuré a soltar por completo la camisa.- -Me sentía como un adolescente precoz, por mi ya quería hacerla mía, sentía la necesidad de estar dentro de ella- -La lleve a la cama, las sábanas eran blancas, algunas linea más claras se apreciaban, me quede de pie observándola,

