–Siguen en la entrada los periodistas. –Nos dijo Giovanni cuando entrabamos en la residencia. Agradecí que los vidrios fueran muy oscuros cuando se abalanzaron sobre el carro. Él los miraba a todos con mucha tranquilidad y pasamos con cautela hasta la entrada de nuestra casa. Esperamos que el portón abriera y entramos. –Te calzaré de nuevo–Traté de tomar uno de los zapatos. –No. –Detuvo mi mano y no la soltó. –Seguiré en medias. La entrada era de grama y piedras de granito. Bajé antes y fui a la puerta para abrirla, así que salieron todos de ella mientras Giovanni bajaba a Guillermo del carro. Mamá fue la primera y detrás de ella Anton en su silla. –Gracias por quedarte, mamá, –La abracé y ella acarició mi espalda, Me quedé junto a ella mientras él venía hacia nosotr

