No supe cuanto tiempo pasé sentado en la mesa. La vi alejarse sin querer verme la cara y tuve ganas de destruir todo lo que había sobre la mesa. Todos mis intentos por ganar un espacio en su vida los arruinaba con mi carácter, mi desconfianza y tantas dudas. Solo verla, imaginarla irse con otro…Anfer. Siempre fue Anfer. ¿Cuáles eran sus verdaderas intenciones? ¿Cuáles las de Carlos y Dylan? ¿Cuáles eran las mías con Sandra? Las razones del anterior Guillermo Beltrán en buscar a alguien que no se parecía para nada a ella, todavía me desconcertaban. El pestañear de sus ojos curveados verde mar, nada más el gesto de sus manos quitándose el cabello del rostro o su boca, sus labios entreabiertos, sus besos, sus besos eran muy buenos. Claro que no tenía un amante, pero me quería a mí en su ca

