Protegiendo la verdad

1537 Words

La luz de la mañana molestó mis párpados cerrados. Me costó, sin embargo, despertar. Estaba todavía sobre su brazo y su pecho mi cabeza y cuando la levanté él tenía los ojos abiertos y miraba afuera. –Buenos días. –Me dijo. Seguíamos desnudos frente a la ventana con las cortinas abiertas. –Buenos días. –Le respondí sintiendo de nuevo mi corazón ansioso. –¿Llevas rato despierto? –Algo. –Ya sin mi peso movió las sábanas para cubrirse y girar hacia mí. –¿Cómo dormiste? –Me miró hacia abajo y enredó las piernas con las mías con gran habilidad. –Dormí. –Respondí tratando de cubrirme también con las sábanas blancas y evitando mirarlo. –Uhh, te cuesta dormir. –Se movió para rozar nuestras narices. –Mírame. –Lo hice. Era real. Todo lo que transmitía su cuerpo, sus ojos, era real. –Me gusta qu

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