(Tres Doritos después…) —Estás fueron las dos semanas más largas de mi vida —Exhaló Ethan con su voz ahogada, pasando una mano por mis pompas. Reí y me apreté más a su delicioso cuerpo. —Fueron dos minutos, amor. —Pues para mí fueron eternos. — sonrió y respiró con frenesí, al igual que yo. Se movió con más fuerza, me besó en los labios y me deleitó con los movimientos de su lengua en mi boca. Era bonito estar enamorada, pero era mucho mejor, si era de él. … —¿Entonces ya estás en Londres? —Acabo de llegar. Me costó que Ethan me dejara ir, pero ya se lo había prometido a Susan. Don cura suspiró. —¿Y fuiste a ver a un doctor? —No, mi esposo es doctor, pero siento que no es nada grave como para preocuparlo… Porque no podía ser nada grave ¿cierto? El periodo al final

