… Abro los ojos al sentir un pequeño beso en mi hombro. Mi sonrisa se expande al sentir las mariposas de mi estómago revolotear como locas y me doy la vuelta despacio, encontrándome con unos hermosos ojos esmeralda, viéndome con devoción. —Buenos días —Digo en medio de un bostezo. Me acurruco en los brazos de mi cómplice y soy recibida con un beso en mi sien. Ethan nos abriga más con la sábana y me aprieta en su pecho. Se mira hermoso con sus labios hinchados, su cabello desordenado y sus mejillas un poco sonrojadas. —¿Qué hora es? —Las 700 horas —sonríe, llevando una mano de mi espalda baja a mis glúteos —Solo hemos dormido dos horas. Eso explica porqué me siento tan cansada. No obstante, jamás me había sentido tan cómoda y dichosa en mi vida. —¿No irás al hospital? —Pregunto

