13 de Mayo del 2017
Borgo Scopeto, Toscana.
Parece mentira que esté aquí parada a un costado del altar esperando la llegada de mi amiga Aprile. Hoy es el día, la tarde donde unirá su vita al hombre que ama y gracias al cielo pudo recuperar después de estar dos meses separados. La historia que tienen es digna de una novela romántica; son bastante inspiradores y hasta cierto punto, me encantaría vivir un amor así alguna vez.
Ci troviamo (Nos encontramos) en Borgo Scopeto, una finca impresionante de la Toscana con vistas hacia la ciudad de Siena; una joya de sitio conocido por su arte y ciertas tradiciones. A mis espaldas se encuentran las onduladas colinas del Chianti acompañadas del campanario de la catedral y la bella torre Mangia. Este lugar ha sido creado exclusivamente para que una boda sea indimenticabile (inolvidable), mágica.
Acomodo mi vestido largo en color lila y doy un suspiro. Me ha gustado molto (mucho) el diseño que tiene, sobretodo el corte campana estilizando mi torso. Lleva un escote en tirantes finos, una delicada cinta en la cintura y la espalda descubierta. Casi nunca me visto de esta manera, pero no todos los días se casa la amica de una, ¿verità?
—Estoy tan nerviosa. Ya quiero que salga—me susurra Noemí en el oído—. Por cierto, te ves muy bonita como dama de honor, Clarita.
—Grazie, Noemi. Tu estás radiante—sonrío sosteniendo mi pequeño ramo de tulipanes—. No puedo esperar a que mi jefe vea a nuestra amica con ese vestido tan bellissimo—respondo echándole un ojo a mi jefe.
Marco Pirone è il sogno (es el sueño) de toda mujer. Galán, empresario y muy respetuoso; ama a Abril Maccali con tutto il suo cuore y da todo para que ella sea feliz a su lado. No repara en tiempo, gastos o dificultades, él sempre tiene la manera de sorprenderla y demostrarle lo mucho que ha esperado para unirse a ella.
—Alguien no ha dejado de verteee—dice Noemí dándome un leve empujón—. Fabio Girardi a las tres.
Alzo la mirada para ver a Fabio observándome con atención. Para mi sfortuna (mala suerte), no reparé en pensar que, por obvias razones, iban a escogerlo como caballero de honor junto a Lucas, el esposo de Noemi. Yo no voy en pareja con él, ni tampoco pensaba hacerlo. Tengo entendido que viene acompañado esta tarde por la super modelo Giulia Arena; otra barbie más de su collezione. Le hago una leve seña con la cabeza y le sonrío un poco para no perder mi profesionalismo.
—Sei bellissima—dibuja con sus labios mientras me guiña un ojo.
¿Io bellissima? Que gracioso. Sacudo la cabeza saliendo del pequeño trance en el que me he metido y presto atención a la entrada del jardín. Todos se levantan apenas escuchan la canzone (canción) que anuncia a la novia. Tengo entendido que esa fue la primera melodía que mi jefe le dedicó. La canta un tal Cepeda y se titula Por el resto de mi vida.
—Ay, me estoy muriendo. Marco está llorando—susurra Noemi con lágrimas en sus ojos.
—Que romántico—susurro haciendo el esfuerzo por no llorar también.
Comprendo muy bien lo que mi jefe siente en estos momentos. Ha pasado por muchas situazione difíciles durante su vida, no obstante, ahora il cielo lo recompensa con un gran amor; uno que será para sempre y que estoy segura, irá en crecimiento. Sonrío de oreja a oreja viendo a Aprile caminando despacio de la mano del suo padre por el pasto lleno de pétalos de rosas blancas. Lleva un majestuoso vestido blanco de corte princesa aportándole un look femenino y muy delicado a su figura. El encaje aplicado a su torso al igual que el bordado floral en las mangas, espalda y cuerpo, lo adoro (me encanta). Agregado a eso, luce una sensual espalda con escote ojo de cerradura y adornada por una hilera de botones estilo antiguo. Oh, pero el que se lleva los créditos es la imponente cola real que arrastra con orgullo.
—Bella, davvero bella (Hermosa, realmente hermosa)—digo limpiando mis ojos.
Ella sonríe sin dejar de mirar a mi jefe, se acerca hasta él y le susurra un ¨Ti amo¨ haciéndonos suspirar a todos. Alzo mi vestido dejando el altar junto a Noemi y me siento en la primera fila esperando a que la ceremonia comience.
—Buenas tardes a todos. Estamos reunidos en la presencia de Dios y estos testigos para celebrar la unión entre Marco Pirone y Abril Maccali—anuncia el juez de paz—. Quiero hacer constar que se han cumplido todas las prescripciones legales para la celebración de este matrimonio, sin que en la audiencia sustitutoria de edictos se haya presentado ni denunciado impedimento ni obstáculo para la ceremonia.
A pesar de que el juez es italiano, no comprendo muchas palabras que pronuncia en spagnolo, de todas formas, igual sonrío sintiéndome feliz de participar en este acto tan romántico.
—Ante todo, muchas felicidades por haber dado este gran paso como el que supone unir sus vidas para siempre. En este momento, constatan frente a sus seres queridos y amigos que han encontrado en el otro a esa persona que los completa y que por supuesto, merece la pena pasar el resto de sus días. Ahora tienen un viaje lleno de sorpresas frente a ustedes; una vida entera. En este camino encontrarán de todo—sonríe mirando a ambos—, pero de eso se trata el matrimonio… Momentos de gran felicidad y situaciones que muchas veces pondrán a prueba sus fuerzas.
—¿Capisci cosa sta diciendo? (¿Comprendes lo que está diciendo?) —susurra Fabio acomodándose junto a mí.
—Non tanto—respondo sin dejar de mirar hacia los novios—. Lo que importa es que ellos lo entiendan y lo disfruten.
—La mia ragazza se casa—dice suspirando—. Pensar que aún la sigo queriendo.
Lo miro sorprendida por su declaración y me enderezo. No puede estar hablando enserio.
—¿No vas a decir nada?
—No, signore Girardi—respondo conservando la compostura.
—Antes de iniciar con los votos, me gustaría que los familiares más cercanos pudieran darles unas breves palabras a los novios—anuncia el juez—. Si los padres de cada uno pudieran pasar al frente, por favor.
Los genitori (padres) de Abril al igual que los de mi jefe caminan hasta ellos para desearles lo mejor. Hablan acerca del matrimonio, del amore tan sagrado que existe entre ellos y de la valentía que los mantuvo unidos.
—¿Usted dará algunas palabras? —le pregunto a Fabio.
—¿Usted? —sonríe recargando su brazo en mi silla—. Ragazza, tenemos casi la misma edad. Solo llámame, Fabio.
—Disculpe, es solo que trato de mantener mi professionalità—digo cruzándome de piernas.
—No necesitas ser professionale conmigo, bellezza—susurra cerca de mi rostro.
Toca mi cabello y roza mi hombro con sus dedos provocándome cosquillas. Lo miro por unos escasos secondi cayendo en la cuenta de cuánto me gusta este uomo (hombre). Sus ojos brillan con la luz del atardecer al igual que su cabello rubio bien peinado. Esto es lo más cerca que he estado de Fabio Girardi. Ojalá pudiera… Ojalá supiera…
—Hemos llegado al momento clave de la ceremonia en el que deberán tomar la palabra para confirmar lo que sienten el uno por el otro—dice el juez—. Les pregunto: Marco Pirone, ¿quieres contraer matrimonio con Abril Maccali y efectivamente lo contraes en este acto? Abril Maccali, ¿quieres contraer matrimonio con Marco Pirone y efectivamente lo contraes en este acto?
—Si, aceptamos—responden ambos.
—Siendo así, ahora pasaremos a la entrega del anillo.
Mi jefe se pone de frente a Aprile y toma su mano.
—Yo, Marco Pirone, te tomo a ti, Abril Maccali como mi esposa. Prometo serte fiel y cuidar de ti en la riqueza, en la pobreza, en la salud y en la enfermedad, todos los días de mi vida—besa su mano dejando un elegante anillo de pequeñas esmeraldas rodeando un hermoso diamante en el centro.
—Yo, Abril Maccali, te tomo a ti, Marco Pirone como mi esposo. Prometo serte fiel y cuidar de ti en la riqueza, en la pobreza, en la salud y la enfermedad, todos, absolutamente todos los días de mi vida—sonríe colocándole el anillo y accarezzandole il viso (acariciándole el rostro).
—Como concejal del Ayuntamiento de Roma y en virtud de los poderes que me confiere la legislación del Estado italiano, yo los declaro unidos en matrimonio—expresa el juez—. Felicitaciones, ya pueden besarse.
Mi galante jefe toma a su ahora moglie (esposa) entre sus brazos y la inclina para besarla con todo el amore possibile. Todos aplaudimos dando por finalizada la ceremonia y abriendo un nuevo capitulo en la vida de los Pirone.
10pm
Festa in Toscana
—¿Perché mi rifiuti? —pregunta desatando su corbata—. Podemos bailar como amigos.
—Comprendo, signore Girardi—respondo carraspeando—. Sin embargo, no tome a mal mi rechazo. Es simple precaución.
—¿Precaución? No comprendo.
—Usted tiene fidanzata (novia). No es correcto—digo mirando a Giulia Arena—. En todo caso, es con ella con quien debería bailar.
—Ella no es mi…—corta sus palabras y me toma de la mano—. Andiamo.
Me levanta de la mesa arrastrándome hasta el centro del jardín. Me detengo frente a él confundida con su actitud, pero non presta attenzione (no hace caso) a lo que siento, toma mi cintura y une su mano con la mía para comenzar a bailar. Nos movemos mientras Ed Sheeran entona Thinking out loud. Se separa un poco para clavar su mirada en mí y me brinda una sonrisa. No comprendo sta succedendolo (lo que está sucediendo), ¿estas son las técnicas que está acostumbrado a usar con las donne (mujeres)?
—People fall in love in mysterious ways (La gente se enamora de maneras misteriosas). Maybe just the touch of a hand (Quizás solo el roce de una mano)—canta colocando su mejilla en la mía—. Well me I fall in love with you every single day (Bueno, me enamoro de ti cada día). And I just want to tell you I am (Y solo quería decirte que lo estoy).
Paso mi mano por su brazo y recargo mi cabeza en su hombro. Cierro los ojos sintiendo por primera vez en tre anni lo que es tenerlo cerca, la sensazione de su respiración y lo protegida que me sento en su pecho.
—Sabes que no creo en el amor, ¿verdad? —susurra sacándome de mis pensamientos.
—¿Cómo dijo?
—Que no creo en el amor ni en el impegno (compromiso)—responde separándose de mí.
—Si no cree en tal sentimiento, ¿qué está haciendo aquí, en esta fiesta?
—Creo en el amore que mi primo y Aprile se tienen, pero no en que yo llegue a pasar por algo similar—mordisquea su labio.
—Comprendo—digo dejando de abrazarlo.
—Y el baile… No pienses que esto significa algo serio entre nosotros. Es solo…
—Jamás lo pensaría—lo corto, herida por cada una de sus palabras—. Es un simple baile entre conocidos.
—Forse io e te (Quizás tu y yo) podríamos pasarla bien—murmura tomándome de la mano—. ¿Sabes a lo que me refiero?
—Mi scusi (Disculpeme), pero no soy esa clase de mujer—me alejo una vez más—. No quiero ser grosera con usted, signore Girardi, pero puede buscar a alguien más para ese tipo de diversión.
—Clara…
—Buona fortuna, signore—camino de regreso a la mesa tomando mi abrigo y salgo del jardín.
Me paseo por los alrededores de la finca, llorando in silenzio. No es posible que Fabio me haya tratado como a una cualquiera. ¿Qué pensó que contestaría ante su propuesta? Si fuera una de esas mujeres que frecuenta, le habría dado el sí de inmediato. Sin embargo, a pesar de los problemas que llevo muy adentro y de mis insicurezze (inseguridades), sé que ese hombre no vale la pena… No vale mi atención.
—Buona fortuna, Clara—dice a mis espaldas.
Seco mis mejillas y volteo para encontrármelo abrazado de su modelo, la barbie Giulia. Me sonríe guiñándome el ojo y sale del lugar dándole besos en el cuello mientras le susurra palabras que la hacen sonrojar.
—Fabio Girardi, será muy difícil sacarte de mi cuore, pero tengo que intentarlo. Eres lo más dannoso (dañino) que existe—susurro con la idea de irme para no verlo más, nunca más.