Kelan le gruñó a su hermano Creon con frustración. ¿Es que no podía leer el maldito informe más rápido? ¡O mejor aún, que lo leyera cada uno por su cuenta cuando fueran más capaces de concentrarse! Entre su simbiótico, su madre y ahora sus hermanos, seguía en la misma situación en la que había estado durante las últimas dos semanas: endurecido y excitado. Su atención al tema de la captura de Zoran y a la base militar curizana que Creon había encontrado abandonada había quedado reducida a cero. Su hermano estaba a salvo, y no tenían nada que hacer explotar por los aires ni a nadie a quien matar, así que, en cuanto a él concernía, todo lo demás podía esperar hasta que hubiera reclamado a su compañera. Comprobó la posición del sol y suspiró, ofendido. Para cuando consiguiera salir de allí ya

