8 Kelan asintió de manera distraída a los guardias apostados frente a sus habitaciones. Entró en silencio, sin estar muy seguro de qué recibimiento le esperaba tras la charla que había tenido con su madre. La cabeza le daba vueltas con todas las opciones posibles. Desde que había conocido a la humana, su vida había dejado de pertenecerle; resultaba increíble lo mucho que había cambiado todo en tan poco tiempo. Sabía que tendría que llevar a Trisha de vuelta a la Tierra y solo le cabía guardar la esperanza de que después esta accediese a volver con él, con o sin su padre. Estaba empezando a descubrir que las mujeres humanas no sentían la misma compulsión por aparearse que las valdier. A una mujer valdier lo único que le importaba era lo que le pasase a su compañero, no a los demás, pero a

