Ella levantó su dedo pulgar para decirme que si entonces comenzó a comer y me hizo de señas que me sentara en la cama, lo hice y toqué su frente para ver si la fiebre había bajado. Suspiré aliviadamente, ya que se sentía fría. —Vaya que me has dado un buen susto. Yo estornudé y Abril me miró con reprobación. Como estaba tan preocupado por darle de comer y atenderla, no me percaté de que aún seguía en bóxer, pero este se había secado un poco en mi cuerpo. Fue ahí donde me empujo para que fuera a vestirme y honestamente no tuve otra opción más que hacerlo. Perspectiva de Abril. Gabriele se marchó, entonces yo terminé de comer lo que me preparó, realmente sabía rico. Luego de que se cambiara, entró en el cuarto, entonces se sentó a mi lado y tomó mi mano. Estábamos en completo silencio y

