Mi compañía dependía de una mujer que no me quería ver ni en pintura. ¿Cómo es posible que alguien con el historial de ella sea capaz de tener encuentros sexuales casuales con un desconocido? Pensaba que se trataba de una mujer seria, incapaz de utilizar ese tipo de aplicaciones de citas. —¿Ahora qué hago? Ella no quiere saber nada de mí, me aborrece por completo y con justa razón —llevé mis manos a mi cabello —. Debo de pensar, tiene que existir alguna manera para que Abril acceda a trabajar conmigo. A mala hora había sido un patán con ella, y si tan siquiera lo hubiera sabido, nada de esto estaría pasando. Pero algo que dijo y es cierto, todos merecemos ser tratados con dignidad. —Eres un genio, Gabriele. Tenía que buscar una manera de que ella accediera a unirse a mi equipo, no podí

