Sonreí con resignación y luego de eso me di la vuelta para salir de esa habitación. Miré a Nahomi, sin pensarlo mucho, me acerqué a ella y tomé sus manos. —Quiero que me arregles, por favor. Voy a quedar con esta persona, ya no hay nada que me detenga. —¿Estás segura de esto? —Sí, solo trata de no preguntar demasiado. Créeme que si me pongo a pensar, probablemente me voy a arrepentir y no quiero eso. Nos encerramos en mi cuarto. Nahomi comenzó a buscar ropa en mi armario. No tenía mucha que digamos, mis atuendos se limitaban a ropa suelta y nada más. —Bueno —ella sacó un pantalón de vestir y una blusa, ambos de color n***o —. Esto es lo más decente que hay, ahora vamos a ver la ropa interior. —Espera un momento, tengo que enviarle un mensaje a este hombre. No vaya a ser que a la hor

