Solo me preguntaba cuánto tiempo más tendría que sentir este dolor cuando tenía sexo, bueno, supongo que para eliminarlo debía seguir teniendo intimidad… Sea con Gabriele… O con cualquier otro hombre. Había cierta culpabilidad en mí, me decía que estaba cruzando un límite que no debía de cruzar. Pero se supone que me encuentro soltera y no tiene nada de malo, además de esto, le pregunté a Gabriele qué era lo que quería tener conmigo y lo único que hizo fue burlarse. —¿Todo bien? —Harold preguntó mientras secaba su sudor —te miro un poco pensativa. —Todo bien —me acerqué y lo besé —. Me encantas, sabes moverte demasiado bien. Lo llevé al borde de la cama, me puse de rodillas y comencé a succionar sus testículos. Mientras escuchaba los gemidos llenos de placer, miré un poco más abajo. Al

