«Esto es una completa locura», me llevo la mano a la frente. «¿Qué estoy haciendo?», sigo cuestionándome, mientras oigo como el agua de la ducha corre. Giro mi cabeza de golpe, en dirección ala pared que divide el cuarto del baño, cuando me percato que el chorro deja de sonar. No puedo negar que la he pasado muy bien. ¡Dioses! En definitiva, Noah posee una maestría en artes amatorias. Lo certifico. Me encanta la forma en que él me hace sentir, pero… las cosas se están saliendo de control, yes momento de detener la rueda y bajarme… Paso mis dedos por mis labios. Rememoro sus besos y no puedo evitar que la parte baja de mi vientre vibre. ¿Qué es esto que siento? ¡Joder! No logro dejar de pensar en lo bueno que es en el sexo. Es como una droga. Miro de nuevo la pantalla de mi móvil. Son las

