Sábado. LANE Solté un sonoro bostezo a la vez que me estiraba en la cama, cuando volví a acurrucarme contra la almohada, me dí cuenta de que el lado de Kaiden estaba vacío. Me incorporé buscandolo con la mirada por la habitación, pero no estaba en ningúna parte y tampoco escuché el agua de la ducha corriendo. Me extrañó que no despertara a mi lado como las veces anteriores, más en ese día que, -según él-, era tan especial. Sin poder evitarlo, la decepción apretó mi pecho. Sé que dije que mi cumpleaños no me importaba, ni siquiera lo recordaba, pero Kaiden le había dado otro sentido. Resoplé, destapandome y saliendo de la cama, sintiendo como todo se volvía ligeramente oscuro y tuve que volver a sentarme. Me había levantado muy rápido. Cuando me sentí mejor, fuí directo al baño para p

