Un Tesoro Olvidado La mansión de Kingsley Hall, al igual que su historia, se impregnaba en su piel de una manera que Laura aún no comprendía del todo. Cuando entró al despacho de Cedric, el aire parecía estar denso, cargado de secretos. Como si la habitación misma hubiera sido un testigo mudo de los años que habían pasado y de todo lo que se había guardado tras sus puertas. Su mirada recorrió las paredes, los muebles, buscando algo que no sabía identificar. No buscaba respuestas explícitas, pero sabía que algo en ese lugar despertaría las piezas del rompecabezas en su mente. Con un suspiro, se acercó a las cortinas pesadas que colgaban a ambos lados de la ventana. Con la mirada fija en ellas, un movimiento de su mano las apartó, dejando que la luz del atardecer se colara a raudales en la

