El Pacto Victor caminó con paso firme hacia el despacho de Kingsley Hall, seguido de cerca por sus hombres, quienes arrastraban a Nicholas, aún aturdido después de ser golpeado de nuevo y con los ojos entrecerrados por el dolor. Laura, con el rostro marcado por el sufrimiento, fue empujada hacia adelante, arrastrando sus pies con dificultad. La mirada de Victor era fría, calculadora. Sabía que la partida estaba casi ganada, pero disfrutaba de alargar el proceso. Al llegar al despacho, las puertas se abrieron de golpe. El pesado aroma de madera y cuero llenaba la habitación, mientras las llamas de un fuego encendido danzaban con suavidad en la chimenea. En el aire había una tensión palpable, un presagio de lo que estaba por venir. Victor empujó a Laura hacia el suelo con un gesto brusco

