DIECISÉIS

986 Words

El clima era gris, como si el mundo reflejara el estado de ánimo de Zeyan. Desde el accidente, había pasado sus días entre el cuarto de hospital y las visitas esporádicas a la sala de cuidados intensivos de An. Cada minuto que pasaba sin que ella despertara era una tortura para él. Pero hoy no se trataba de An. Hoy los médicos le darían su propio diagnóstico definitivo, y Zeyan no podía evitar sentir un nudo en el estómago. El médico entró a la habitación con una expresión neutra, acompañado de una enfermera que llevaba una carpeta con documentos. —Señor Qin, gracias por su paciencia. Hemos completado las evaluaciones finales sobre su estado —comenzó el médico con un tono profesional, pero cargado de cierta pesadez—. Y me temo que no son las mejores noticias. Zeyan se enderezó ligeramen

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