DOCE

800 Words

La mansión Qin estaba envuelta en un silencio casi opresivo. An, sentada al borde de la cama, sostenía la nota que Zeyan había dejado antes de irse. Había leído esas palabras tantas veces que las había memorizado, pero ahora se sentían vacías, incapaces de ofrecerle consuelo. Los días habían pasado sin noticias claras de Zeyan. Su ausencia era como una sombra que se extendía por toda la casa, y la única constante era Mei, quien se aseguraba de que An no olvidara su supuesta posición como "la esposa de papel". Esa tarde, mientras los rayos de sol atravesaban las grandes ventanas del salón, Mei apareció nuevamente, con esa sonrisa que An había llegado a temer. —¿Aún sigues aquí, An? —preguntó con fingida sorpresa, dejando una revista en la mesa de centro—. Pensé que ya habrías entendido q

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD