Una luz totalmente molesta hizo que abriera mis ojos. Eran los rayos del sol resplandeciente por la mañana, pero mi atención fue directamente hasta el calor que jamás había estado a un lado de mi al despertar. No me esperaba ver su hermoso rostro nuevamente, había creído que todo fue un simple sueño. Acaricie su mejilla con mi pulgar. Adam era extremadamente hermoso y varonil, siempre lo fue, era perfecto. Algunos de sus cabellos caían sobre su rostro haciéndolo ver sexy. La habitación parecía estar mas cálida de lo normal. Cada mañana que despertaba sólo miraba al techo de mi habitación en una soledad extrema, pero el ahora estaba a mi lado. Sonreí sin poder siquiera creerlo. Se removió un poco y abrió sus ojos somnoliento. Adam: ¿Brendan? Me acerque a su rostro y lo abrace por la

