Una nueva estancia

1242 Words
—¿Qué estás diciendo?— preguntó encolerizado —sí, estuve presente sin levantar sospechas en la reunión en la cual fue participe el Alcaide, el Procurador y una comitiva en la cual hablaban de un elemento infiltrado en las filas de El Manglar, el cual ya tiene información pertinente como para hablar y conexiones con la afamada Élite de Asesinos A Sueldo de Marrota, cito textualmente, no pude seguir escuchando ya que el Alcaide debía de partir del lugar— —esto no es posible, ven, debemos hablarlo con quiénes están allí afuera— salímos hasta la mesa donde estaban los demás reunidos —Marrota, ¿Que ha pasado?, Tu cara parece haber perdido el color— dijo uno de los que encabezaba la reunión —y no es para menos Manuel, para nadie es un secreto que la policía me estuvo investigando y no pudo encontrar nada en mi contra, pero ahora resulta que tenemos un Topo— todos los presentes se alarmaron y empezaron a hablar todos al unísono —si por tu culpa llegamos a caer te las verás mal Marrota— amenazó el más anciano de todos —Mira Víctor aquí nadie va a caer, te recuerdo que cuando ustedes decidieron hacer tratos conmigo yo les advertí sobre mi investigación y segundo no vengas a mi territorio a amenazarme, porque no saldrás bien parado— Marrota cambió su aspecto, ahora se veía calmado, sereno, como alguien que no tiene preocupación alguna —este no es mento para medir fuerzas, necesitamos saber quién es el topo infiltrado— Manuel parecía decidido —el Topo está en tu organización Manuel, detrás de tu pellejo es que están— —eso es una locura...¿Quieres decir que en El Manglar alguien está jugando para lo dos bandos?— Marrota asintió —dame el nombre— —hay si no te puedo ayudar, esa información la supo 93 mientras estaba de servicio— Marrota y Manuel se miraron —el Alcaide, el procurador y varias personas más estaban reunidos y hablaban de esta situación— —93, nos podría decir lo que escucho, por favor— pregunto el más anciano, miré a Marrota y está asintió —sí, estuve presente en la reunión en la cual fue participe el Alcaide, el Procurador y una comitiva en la cual hablaban de un elemento infiltrado en las filas de El Manglar, el cual ya tiene información pertinente como para hablar y conexiones con la afamada Élite de Asesinos A Sueldo de Marrota— —¡MALDICIÓN!— el grito de Manuel seguido de los vidrios rotos de su vaso estrellado en la pared hizo que diera un respingo —¿Acaso dijeron cuándo sería esto?— —no señor— —necesito saber quién es el responsable de esto y juro que va a lamentarse— —lo mejor sería que la 93 te ayude con eso, debemos darnos prisa, eso puede pasar en cualquier momento— —¿Me quieres decir que no puedo encontrar un maldito topo en mi Cártel?, Es eso— —no lo tomes así Manuel, según veo puede ser una buena estrategia, sólo tienes hombres, la llegada de una mujer...— habló victor —Víctor esto no se trata de llevarse a la cama todos mis hombres, es saber quien es el responsable— este señor para ser muy importante —con el debido respeto señor, soy muy buena persuadiendo— Manuel me miró de arriba a bajo —de acuerdo— —ya que estamos de acuerdo sólo queda poner en marcha el plan, nadie puede saber acerca de esta conversación — sentenció Marrota —93, empaca algo liviano, hoy mismo te vas con Manuel —sí señor— salí de la oficina y fui directo a mi habitación, tome una tula y eche tres cambios de ropa, algunas cosas para el aseo personal y otro par de botas, de extra lleve mi Glock y un pequeño cuchillo. Una vez lista fui hasta el jeep de Manuel en el cual me esperaba —sólo espero que esto funcione — fue lo único que se habló durante el viaje Cuando terminó aquel recorrido me encerré en la habitación, me quite la ropa y fui al baño para asearme antes de dormir; deje que el agua formara parte de mi cuerpo y que con ello arrastrara todo rastro de sudor, estruje mi piel y en aquel momento los recuerdos de Markos y yo en los servicios se proyectaron en el ahora y tuve que regalarme un poco de placer, me masturbe mientras acariciaba uno de mis senos... Terminé con un gran orgasmo y luego procedí a salir de la ducha, llevándome un tremendo susto al ver a Manuel de pie frente a mí con una erección tan prominente que parecía que su fino pantalón se rompería. Me coloqué la toalla —solo entre a informarte sobre algo y la curiosidad me pudo— su mirada era intensa —ya estoy acostumbrada a esto, no tienes que disculparte— cruce por su lado para vestirme, me retiré la toalla, busque unos pantis y un sostén para ponerme y luego de haber terminado sentí a Manuel detrás de mí —¿También estás acostumbrada a esto?— acarició mis senos desde atrás —estoy acostumbrada a muchas cosas señor Manuel— sonreí y recosté mi cabeza en su hombro, su mano viajó hasta mi centro y me dio dos palmaditas —eres muy bien portada 93— su voz estaba ronca por la excitación —¿Eso piensa?— me gire en mis talones y lo acorrale contra el clóset, le mire fijamente y sin perder el contacto, le quite la correa, desabotoné el pantalón y baje la cremallera, saboree mi boca y baje hasta su erección, le masturbe un poco hasta sentirlo más firme y lo adentre en mi boca, luego de varios minutos sentí el sabor del preseminal y me detuve, este hizo un gran gruñido, yo busqué un condón entre las cosas que tenía en mi bulto, tomé a Manuel por un brazo y lo tiré en la cama, le coloque el condón, pude ver su cara de descolocado, pero me importó un comino —necesito sentir que tan profundo llegas— me subí sobre él y le monte como loca desenfrenada, sabía que su orgasmo estaba próximo así que necesitaba ser precoz por primera vez en mi vida, pero cuando él iba a llegar hizo que me detuviera, salió de mí y tomó el control. —Eres todo un estuche de monerias 93— su cara de satisfacción lo decía todo y qué decir de mí, mis piernas aún no se reponen Manuel se puso de pies y arregló su pantalón —lo qué pasó aquí— —¿Qué pasó señor Manuel?— dije inocente —asi me gusta, quiero que te prepares para mañana, convoqué una pequeña reunión con los socios y necesito que estés presente— sin nada más que agregar salió de la habitación Manuel era un hombre imponente, de gran tamaño, espalda ancha, tez morena, ojos marrones con destellos verdes, cejas pobladas, cabello oscuro, acento Mexicano y como dirían en su país, estaba rechulo el condenado, pero no es lo que quería, lo hice porque si algo he aprendido en esta vida es que a personas como él no le puedes negar nada, por lo menos no a la primera.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD