Nos instalamos en una nueva y mejorada mansión, Javier insistió en hacer el las cosas a su manera, por lo que Manuel me indicó acabar con la vida de un periodista que le está pisando los talones, este tipo de encargos no me gusta, pero es una orden y debo acatar, por lo que aquí estoy apuntando con mi arma al susodicho, el cual me implora por que no lo haga, pero ya es demasiado tarde, si no soy yo más adelante habrá alguien que lo haga, porque ya su cabeza tiene un precio.
-lo siento, yo no tengo nada personal contigo Guillermo-
-sabía que este momento llegaría, trata de que esto no sea una agonía- dijo resignado
-buen viaje- le disparé en la cabeza, la bala atravesó en medio de sus cejas, dándole una muerte inmediata, tome la pintura en Aerosol que llevaba y escribí lo siguiente : "Este es el primero de la Guerra", tal cual como Manuel me ordenó. Coloque el cuerpo sobre una silla y le coloqué un sombrero, dando la apariencia de estar durmiendo.
Me aseguré de no ser seguida en el trayecto hasta la casa, pero de camino vi algo que resultó ser la pieza final de un rompe cabezas, recuerdan que ya les había comentado sobre la mala vibra que me daba Richard, pues en un momento las ví infundadas, pero en este momento ya es una razón suficiente, está sentado junto a Maritza, ahora entiendo porque están investigando a Marrota y a Manuel; saqué mi móvil y les tomé varias fotografías y me desvié, ya no iré a la mansión de Manuel, debo de mostrarle esto a Marrota
-te escucho - la voz de Marrota inundó el auricular
-tenemos que hablar- mis ojos no podían desviar la vista de aquel traidor, todavía recuerdo cuando Marrota lo reclutó hace al menos dos años
- si es sobre aquello, no tenemos nada de qué hablar - hablo tajantemente
-no es de eso, aunque aún tenemos un debate pendiente, esto es algo más grave -
-dime donde estás y iré a verte-
-donde estoy no puedes venir, pero podemos vernos en el motel Ternura, allí tienen una terraza muy privada-
-te veo en diez-
Conduje hasta aquel lugar y minutos después llegó Marrota
-y bien, ¿qué es eso tan importante que debes decir?- tomó asiento y le mostré las fotos -es un desgraciado- plantó un golpe en la mesa -le abrí las puertas y nos está traicionando - pude ver cierto deje de dolor en su rostro -¿Manuel sabe esto? -
-no, quise informarte a ti primero-
-haces bien, Manuel me había comentado sobre esta tal Maritza, ahora entiendo porque tenían tanta información sobre nosotros -
Un mesero llegó y pedí dos café
-no joven, a mi tráigame un licuado de apio- le sonrió al mesero y este se marchó
-¿me vas a decir que te pasa?- le miré con enojo
-nada María, solo me duele esta traición- miró hasta la ventana
-no hablo de eso,¿crees que no he notado que hay ciertos alimentos que no consumes, qué prefieres comer ensalada o tomar batidos que antes le llamabas estúpido o de tu tan notable pérdida de peso? Y no no me vengas a decir que es una dieta, porque no eres hombre de eso, así que habla si no quieres que investigue y sea peor-
Marrota me vio y volvió su vista hasta la mesa
-me estoy muriendo María, solo me queda un mes de vida y intento prolongarla unas semanas más, tengo Cáncer de páncreas -
Mis ojos se nublaron y segundos seguidos sentí aquel líquido recorrer mis mejillas
-¿ahora entiendes porque quiero que te salgas de esta vida?- me miró con tristeza, limpie mis lágrimas, pensé en reprocharle por estar pasando por todo esto solo, pero me contuve
-¿has escuchado varias opiniones?- afirmó con pesar
-viaje hasta Japón donde estaban desarrollando una cura, pero está en la fase terminal, no se puede hacer nada y es una ironía sabes, que con tanto dinero no pueda hacer algo que me ayude a durar un poco más - tenía una sonrisa lastimera
-tal vez hay algo que aún no has hecho - le miré con ojos de traviesas
-ya agote todas las opciones María - llegó el mesero
-haremos lo que es de esperarse en situaciones como esta, vas a vivir, vamos hacer todo lo que tengas pendiente en esta put* vida, le daremos una patada en el cul* a ese cáncer - mis palabras fueron dichas con entusiasmo, no negaré que sentía un fuerte dolor en mi pecho como si mi corazón se estuviera rompiendo, Marrota es lo más cercano a un amor de padre que tengo y me sobrepasa de gran manera el hecho de saber que no va estar conmigo por mucho tiempo
-he tenido una buena vida María, no tengo más que pedirle a ella- se tomó su batido
-en una semana, en una semana nos iremos y gastaremos esos cinco millones que me diste - con aquellas palabras me levanté de la mesa con la mirada atenta de Marrota y camine tan rápido como pude para no poder ser detenida.