Capitulo 24: Un Tom muy confuso. Margaret Kane A medida que me acercaba, sospechaba cierta vibra extraña emergiendo de Tom. Estaba tenso, tenía una mirada rara, entre molesto e indiferente, y su semblante no era el más agradable. —Te busque. —Soltó, cuando estuve lo suficientemente cerca. —Por una hora como un condenado. —Mi reacción fue vacía, inexistente. Este no era el Tom que conocía. Nunca osaría reprocharme con tanta confianza. —Ah. —Creí que cuando dijiste que querías un rato a solas, seria eso, un rato. Era en serio. No era una broma. A la fuerza me obligué a ser coherente. —¿Estabas preocupado? —Sus labios se encontraron en una fina línea. Suspiré. —Necesitaba espacio. —¿Fue por lo que te dije? Arrugué el entrecejo, y pasé de él para seguir de largo.

