Veinticinco años atrás. Rexon (23 años) —Don, ¿nos mandó a llamar? —Aparecí delante de mi padre junto a mi amigo Rodrigo. Este me embrujaba diciendo que me llamaban para un regaño, de nuevo. Yo lo empujaba a él diciendo que nos llamaban por su culpa, porque una vez más se había follado a una de las hijas de los Capos amigos de padre. Y entre empujones y risas, entramos a trompicones por las puertas. —Rexon, Rodrigo. Por favor, compórtense por una vez —reprendió el tío Fabrizzio, el Sottocapo de padre, el segundo al mando, masajeando su frente con las dos manos, cansado y avergonzado de nosotros. Nosotros dos éramos primos, junto a Alessia, la hermana de Rodrigo. Hijos de la hermana de padre, la tía Vanessa, una mujer que inspiraba miedo y definitivamente no la querías hacer enojar, «

