Max —¿Te encuentras bien? —La voz preocupada de Julieta sonó a mi lado, en la limusina que nos llevaba a casa. Por fin ya volvíamos a casa. No soportaría estar en esa maldita fiesta ni un minuto más. —Sí, no pasa nada. —Le sonreí para reafirmar el punto, lo que la hizo enojar. —¡No pasa nada mi culo! Dime que ocurre Max. —exigió cruzándose de brazos. «Por favor, no me hables de tu culo justo ahora». Tragué en seco. —Algo que te guste Julieta. —Desviando el tema, ya me había vuelto todo un experto en eso. ¿De qué serviría contarle mi retorcida verdad? ¿Para qué salga huyendo? «Gracias, pero no.» —¿Algo que me guste? Que me digas la verdad, que respondas mis preguntas. —Me miraba con la preocupación inundando sus facciones, no quería que se preocupara. «Lo siento cariño, ese pedi

