Rex —Tío Fabrizzio, aquí estamos Rodrigo y yo para darle el reporte de esta segunda semana que llevamos aquí en Manhattan —dije desde mi posición en el gran sofá de la sala de estar de nuestro apartamento temporal, uno que habíamos alquilamos Rodrigo y yo haciéndonos pasar por una pareja gay que estaba de vacaciones prolongadas. «No me pidas que repita la experiencia, Rodrigo no paraba de tocarme el culo y llamarme "bebé" frente al arrendador, el muy desgraciado.» —Muy bien Rex, cuéntamelo todo. Tu padre también está aquí escuchando —respondió desde el otro lado de la línea telefónica. —Al segundo día de haber llegado nos encontramos con Alessia, le informamos de la situación y aceptó participar en el plan, podemos confiar en ella plenamente —dije con firmeza en mi voz, para que sepa

